por Cispren Rio Cuarto | Ago 24, 2023 | Seccional Río cuarto
*Por Redacción Río Cuarto
En el primer día de votación del Presupuesto Participativo, el Cispren fue uno de los 107 lugares de votación que tendrá el proyecto municipal hasta setiembre.
Numerosos vecinos y trabajadores y trabajadoras de la prensa emitieron su voto por distintos proyectos de la ciudad durante la jornada del miércoles.
Durante la actividad estuvo presente el secretario de Gobierno, Guillermo De Rivas, y el subsecretario Nicolás Llamosas, quienes fueron recibidos por el secretario general del Cispren, Javier Lucero, la secretaria adjunta, Marta Maezo, e integrantes de la comisión directiva local.

por Redacción | Ago 22, 2023 | Cispren
Este miércoles 23 de agosto a las 19, en la sala de Conferencias de la Escuela Normal Superior Dr. Nicolás Avellaneda (Rivadavia 648), en San Francisco, se realizará esta actividad para reflexionar acerca del levantamiento popular que se realizó en reclamo por los derechos laborales de las y los trabajadores de la fábrica fideera Tampieri, su incidencia y legado. (más…)
por Redacción | Ago 17, 2023 | Género
El Cispren participó del III Encuentro de Feminismo Sindical, que se realizó en Rosario. Un espacio para debatir y generar estrategias comunes que convocó a más de cien trabajadoras y referentas de organizaciones de todo el país. Condena a la represión de Jujuy, las políticas de cuidado, y tejer y fortalecer las redes de mujeres y diversidades, fueron los temas centrales de la agenda. (más…)
por Redacción | Ago 16, 2023 | CTA-A, Cultura
El documental sobre el “Cordobazo”, de Adrián Jaime, se presentó en el cine Gaumont. Hugo “Cachorro” Godoy y Mariana Mandakovic participaron del evento. (más…)
por Daniel Diaz Romero | Ago 15, 2023 | UMBRALES29
Música en democracia
El despertar democrático tuvo su propia banda de sonido en Córdoba. Esa eufórica esperanza que brotaba desde las urnas aquel octubre de 1983 vivió su correlato musical en la provincia.
Por Andrés Fundunklian (*)
Los artistas y canciones que proliferaron en los primeros años de democracia no irrumpieron de un día para el otro. Más bien todo lo contrario, fueron consecuencia de una movida cultural que pasó de tener el carácter de resistencia, a la posibilidad de ser un canal de expresión para esa juventud ávida por salir de la oscuridad y persecución que se perpetraron durante los largos años de dictadura cívico-militar.
Es cierto que esa liberación social comenzó a respirarse ya desde varios meses antes de las elecciones.
Un hecho histórico ocurrió el 10 de diciembre de 1982, cuando Mercedes Sosa brindó un emotivo recital en la cancha de Belgrano ante más de 20 mil almas conmovidas y en coincidencia con el Día Internacional de los Derechos Humanos. La Negra había regresado al país a principios de ese año después de más de tres largas temporadas en el exilio, para brindar esa mítica seguidilla de 13 conciertos en el Teatro Ópera que se plasmarían en el inolvidable disco doble en vivo convirtiéndose en uno de los más escuchados y vendidos de la música argentina.
Ese mismo disco de Mercedes sonaba en aquellos días en la casa de Horacio Sosa, un personaje clave en la historia musical de Córdoba y responsable de esa banda de sonido del resurgir de la democracia. Mismo apellido, aunque sin parentesco, hay un nexo que los une. Sosa nació en Diamante, Entre Ríos, en 1955, aunque arribó a Córdoba a los ocho años de edad cuando su padre comenzó a trabajar en la automotriz Kaiser, que al poco tiempo fue adquirida por Renault. El joven Horacio se crió escuchando música folklórica, se sorprendió al llegar a Córdoba con el cuarteto característico y se fascinó cuando se topó por primera vez con los Beatles por la radio.
Después de participar en el grupo Comunidad y otras experiencias con una fuerte impronta coral, Sosa transitó en los últimos años de la década del 70 una etapa musical que lo marcaría para siempre: fue el guitarrista que acompañó por más de dos años a Francisco Heredia, el cantautor más destacado de aquel tiempo en Córdoba y el “que decía lo que había que decir, como se podía decir”, según recuerdan siempre los músicos que fueron contemporáneos.
Apremiado por la situación como tantos artistas, Heredia se exilió en México en 1979. Estuvo detenido varios días después de un mítico concierto en Redes Cordobesas junto a Víctor Heredia, Quinteto Tiempo y Los Puka Huara. “Esto se parece al circo romano, pero los leones están afuera”, recuerda Sosa que el cantautor lanzó desde el escenario haciendo referencia a la enorme presencia policial que se encontraba en las inmediaciones. Una lamentable postal de época.

Por la huella de Francisco Heredia
Un año antes de la partida de Heredia, Sosa había conformado un dúo junto a la cantante y pareja por aquel entonces, Hélida López, al que llamaron Posdata. Según relata el por entonces guitarrista, haber compartido esa experiencia con Heredia lo nutrió de la sensibilidad para pintar la aldea a través de las canciones, a la vez que lo ayudó a conectarse con la temática latinoamericana. “Esos temas que cantaba Francisco quedaron picando en el área para luego, cuando yo los retomé, poder hacer los goles”, grafica Sosa con una metáfora futbolera. Justamente durante el Mundial de 1978, Heredia compuso Córdoba va, la que se convertiría en canción insignia años más tarde. El camino estaba marcado.
Mientras tanto, Sosa trabajaba en la Editorial Córdoba que editaba uno de los matutinos con más tirada de la ciudad. “El diario fue para mí como un refugio. Además, le tomé el pulso cultural a la ciudad desde adentro. Llegué porque era profe de guitarra de la periodista Norma Fernández, quien me propuso comentar discos y publicar información de los cineclubes, otro gran cobijo cultural de esa época”, recuerda el músico.
Con el ingreso de Hernán “Pancho” Alvarellos, eximio vientista y violinista con formación clásica pero fuerte arraigue en la música popular, Posdata transformó su sonido y tras la partida de Hélida López, Sosa tuvo que hacerse cargo de la voz. “No tenía pensado cantar”, reconoció el guitarrista en varias oportunidades.
Omar Rezk y Toto López, dos actores comprometidos de la época y que luego serían decisivos para el teatro cordobés, comenzaban a producir en ese tiempo una intervención con poesía y palabras que servía como canal para expresar sentimientos de lo que estaba ocurriendo. “Era sensibilidad pura y también un acto de rebeldía”, comentaría con el tiempo el primero de los actores.
En marzo de 1982 estrena Córdoba Va, un espectáculo poético musical con Rezk y López y las canciones de Posdata, a los que se suma el “Zurdo” Roqué, percusionista destacado de ese tiempo que integraba junto a la cantante Tere Ferrero el grupo Quetral. Fue uno de los emblemas musicales de ese tiempo junto a Vamos a andar y Los Músicos del Centro, de los hermanos Juan Carlos y Mingui Ingaramo, ya asociados artísticamente con un consagrado Litto Nebbia.
“Aguas de la Cañada que nunca serán del mar, fue en tus orillas donde yo empecé a soñar”, cantaba Sosa promediando ese espectáculo, trayendo a escena uno de los temas más recordados de Heredia que se convertirían en uno de los grandes éxitos de Posdata años más tarde. Los textos de los actores iban de Hamlet Lima Quintana y Armando Tejada Gómez, a Vicente Zito Lema, Juan Gelman y hasta un desconocido por entonces Daniel Salzano.
Después de algunas funciones en la Nueva Trova, el bar cultural que pertenecía a Tito Acevedo quien había administrado también Tonos y Toneles, otro de los espacios emblemáticos para el surgimiento de este movimiento de la canción y poesía urbana, el espectáculo Córdoba Va se establece en El Carrillón, donde realizan más de 300 funciones entre 1982 y 1983. Regenteado por Rodi Travalón, este era otro reducto fundamental y donde un par de años más tarde se encontrarían por primera vez en un escenario Julio Paz y Roberto Cantos, posteriormente el Dúo Coplanacu.
La Falda, 1984
Si bien el espectáculo Córdoba Va fue un suceso entre ese público mayormente integrado por estudiantes y artistas, el gran golpe de Posdata ocurrió en febrero de 1984 durante el Festival de Música de Contemporánea de La Falda. Este particular encuentro se había realizado durante los últimos cuatro veranos en el anfiteatro municipal de esa localidad del Valle de Punilla con la presencia de los máximos exponentes del rock argentino: Charly García y Luis Alberto Spinetta con sus diferentes proyectos y también la inclusión de artistas de otros palos como Dino Saluzzi, el propio Cuchi Leguizamón y una variedad de bandas locales o provenientes de otras provincias que le daban un carácter federal y único al evento. El responsable era Mario Luna, uno de los pocos que difundía desde su programa en Radio Universidad esta música considerada por ese entonces casi exclusiva “para los jóvenes”.
Lo concreto es que, a partir de esa presentación en La Falda, Posdata logró lo que un tiempo atrás parecía imposible: firmar un contrato con un sello nacional como RCA y viajar a Buenos Aires a grabar su primer disco. Ese álbum continúa los grandes himnos de Francisco Heredia como el mencionado Aguas de la Cañada, En la peatonal y por supuesto, Córdoba va, que se transformó en un verdadero fenómeno popular.

“Cuando volví de México, me impresionó caminar por la ciudad y escuchar que la silbaba un albañil en un andamio. ‘Qué bárbaro cómo me vuelve la canción, silbada por un albañil’ Mi padre era albañil. Eso me emocionó mucho”, contaba Heredia en una entrevista con La Voz del Interior sobre aquella época.
La trascendencia fue tal, que la Unión Cívica Radical lo contactó para utilizar la canción como jingle en la campaña para la reelección de Eduardo Angeloz en 1987.
“Francisco tenía simpatías radicales por tradición familiar y gente del partido le hizo una oferta, con cambio de letra y todo. Nosotros como Posdata salimos a decir que no compartíamos esa decisión y se armó una grieta que costó mucho remontar”, relata Sosa consultado al respecto, para luego agregar que con el tiempo retomó el contacto con Heredia, quien hace años está radicado en Traslasierra y se presenta en vivo muy esporádicamente.
“Paralelamente a esa gran explosión de Posdata y la canción urbana, se consolidaba una escena más rockera en la provincia que tenía varias vertientes”.
El otro recuerdo de Córdoba va que trae Sosa está relacionada con la histórica visita de Juan Pablo II en abril de ese 1987. “Entraba el papamóvil por la Avenida Colón y pusieron el tema de fondo. Lo vi con mis propios ojos. Fue una canción transversal y por fuera de algunos clásicos del cuarteto o del folklore, fue la primera que logró esa repercusión”, añade con orgullo.
En ese primer disco de Posdata también está Quiero amar mi país, un tema compuesto por Sosa en letra y música y que luego grabó Mercedes Sosa a fines de 1985, retomando la mencionada conexión. “Eso fue un gran respaldo. Lo curioso es que cuando se presentó el disco Yo vengo a ofrecer mi corazón en el Luna Park, no fui. Incluso me comentaron que la Negra me mencionó y todo. Ahora lo pienso y no lo puedo creer. Con los años tuve mi revancha: en 2006, unos amigos de Las Varillas organizaron un recital en el club del pueblo y me invitaron a compartir con Mercedes. Terminé cantando el tema con ella. El video del momento está subido en YouTube”, detalla Horacio cerrando el círculo.
Paralelamente a esa gran explosión de Posdata y la canción urbana, se consolidaba una escena más rockera en la provincia que tenía varias vertientes. Una más ligada al jazz y la fusión con Tamboor como emblema, el grupo encabezado por el genial Daniel Giraudo. En esa línea también brillaban el grupo Jam de Juan Carlos Pesci, con Minino Garay, Pichi Pereyra y Juan Herrera entre sus filas o La Legión, otro colectivo alucinante con el que compartía instrumentistas. La otra más blusera, con el mítico Sergio Barbosa recién regresado de su exilio en Brasil y la banda Año Luz, comandada por el “Gordo” Jorge Cueto.
Por ese entonces, en 1984, se realiza la primera edición del Córdoba Rock, un festival que fue absolutamente pionero y tal vez no tenga el reconocimiento popular que merece.
El evento motorizado por “Pancho” Sarmiento, histórico jefe técnico del Teatro del Libertador, fue el primero en disponer de tres escenarios simultáneos durante varios días y más de 50 propuestas. Allí mismo fue donde la banda del “Gordo” Cueto popularizó Quién se ha tomado todo el vino, la versión original del tema que años después grabaría La Mona Jiménez para convertirlo en un hit nacional.
La Fura
“Tiraban pirotecnia desde el escenario hacia el público. Luego hacían música con los tachos de 200 litros generando una danza tribal impactante y por último terminaban destrozando televisores junto a la gente”, resume Rafael Reyeros, maestro escenógrafo de Córdoba sobre la recordada presentación de La Fura del Baus en el primer Festival Latinoamericano de Teatro realizado en octubre de 1984. Sin dudas, un antes y un después para varios artistas locales que se impregnaron de esa performance absolutamente rupturista del grupo catalán.
Esa intervención y el festival en sí trascendió lo artístico cultural para transformarse en un verdadero acto político y símbolo del regreso de la democracia. Yendo puntualmente a la actuación de La Fura realizada en la ex Escuela Olmos, que con los años se terminó convirtiendo en shopping e ícono de la Córdoba consumista, fue disparadora de una escena pospunk que emergió en diferentes sectores. Las anárquicas manifestaciones del grupo Zroom en la Facultad de Arquitectura, la irrupción de Los Enviados del Señor, el proyecto vanguardista encabezado por Mario Bulacio, y Los Besos, un trío de mujeres pionero en la escena.
Esa mezcla de renovación y modernidad es la que también se plasmó en las primeras ediciones del Chateau Rock, un festival que tuvo su primera edición en 1985 en el estadio mundialista, curado por Mario Luna, pero con gran apoyo municipal que aprovechó la ocasión para promocionar que se construirían escuelas con parte de lo recaudado.
“La Falda era el festival hippie y el Chateau, el moderno”, comentaba años después Luna, quien dejaba el encuentro serrano cansado por ciertos desmanejos y el exagerado estigma de “violento” que comenzaba a cargar el festival. Lo cierto es que Pasaporte primero y Proceso a Ricutti después fueron las dos bandas que mejor supieron leer ese cambio de época, con un sonido pop y con mirada cordobesa. Ricutti, incluso, se animó a cantarle a la Cañada desde otro lugar: ya no era la nostalgia de Heredia y Posdata, sino una suerte de respuesta a todo eso y con el humor, la ironía y el baile como bandera.
La otra gran banda de sonido de esos primeros años de la vuelta democrática fue por supuesto, el cuarteto, muchas veces desplazado durante los años de la dictadura. Y más aún, la gran noticia fue la aparición de un joven Carlitos Jiménez que daba sus difíciles primeros pasos como solista, después de una exitosa época como cantante del Cuarteto de Oro.
Su primer gran éxito fue La flaca la gasta, que sonó en todos lados y fue hit del verano en Carlos Paz. Pero enfrentado con los dueños de los clubes bailables de la ciudad por su decisión de cortarse solo, La Mona tuvo que comenzar casi de cero presentándose en pueblos y ciudades del resto de la provincia. Todo cambió cuando empezó su relación con el Sargento Cabral: el gran mito comenzaba a construirse.
Impulsado por este crecimiento y una expansión a nivel nacional, Jiménez llegó al Festival de Cosquín en 1988. Sí, el máximo evento folklórico que el año anterior le había abierto la puerta al fenómeno popular del tunga tunga con el Cuarteto Leo, fundador del género. La realidad es que esa noche del 27 de enero fue una de las más tristes que se recuerden en la historia del festival: el desborde del público en la Próspero Molina generó graves incidentes y destrozos, por lo que la jornada tuvo que suspenderse. Muchos años le costó a La Mona y al cuarteto reivindicarse en ese escenario emblemático y sacarse un estigma que todavía perdura en ciertos sectores. De todas formas, nada de eso impidió que el género se convirtiera en la música más popular de Córdoba y con el tiempo, en una gran industria.
(*) Periodista. Secretario Gremial del Cispren.
por Daniel Diaz Romero | Ago 15, 2023 | UMBRALES29
Género y trabajo
Los reclamos por la equiparación de derechos laborales entre mujeres, varones y diversidades resuenan con más fuerza. Especialistas aseguran que es la matriz para combatir otras desigualdades. Coinciden en que es necesaria mayor participación femenina en los sindicatos.
Por Virginia Digón (*)
En los últimos 40 años que transitó la Argentina en plena democracia mucho se ha avanzado sobre los derechos de las mujeres. El movimiento feminista, grupo heterogéneo de colectivos que tienen en común el reclamo por la igualdad de derechos entre mujeres, varones y personas del colectivo LGBTIQ+, se volvió masivo.
Fue luego de 2015 con el primer grito de ¡NiUnaMenos! en contra de la violencia de género, que todo aquel movimiento integrado en general por un grupo reducido de comunicadoras se masificó, la sociedad y las mujeres en particular tomaron más conciencia de sus derechos y esto permitió llevar esa mirada a las instituciones, a la justicia, a las escuelas, a los Estados.
La mirada con perspectiva de género permitió incluso hacer una revisión sobre los procesos históricos que no tuvieron en cuenta a la hora de escribirlos, los aportes de las mujeres o las violencias sufridas.
La aprobación de leyes que plantean un cambio hacia la igualdad ha sido el lugar de mayor avance en este sentido. Claro está que no siempre la sociedad y las instituciones están preparadas para cumplimentar en forma real ese mundo ideal plasmado en las bancas del Congreso.
Argentina es un país pionero en la región en la sanción de leyes: la ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia (del año 2009), la ley de matrimonio igualitario (2010), la ley de Identidad de Género (2012), que es usada como base y ejemplo en otras legislaciones del mundo. También la ley 27.610 de Interrupción voluntaria del embarazo (2020), el decreto que reconoce el DNI no binario, la ley 24.012 de cupo femenino en la política (1991) y ley de cupo en eventos musicales (2019). A ello se suma un centenar de fallos que marcaron jurisprudencia y un cambio sustancial en la forma de leer las causas judiciales. Por mencionar una, en 2012 se incorporó al Código Penal el agravante por “violencia de género” (femicidio) en el artículo 80 de homicidios.
Pero hay un punto en el que se ha avanzado, aunque poco, y es el ámbito laboral.
Argentina cuenta con una ley de Contrato de Trabajo del año 1974 que poco refleja estos cambios antes mencionados. Sí es menester mencionar que el acuerdo 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la eliminación de la violencia y acoso laboral fue ratificado en Argentina mediante la Ley 27580 en 2022.
Fue un paso clave para comenzar a visibilizar y tratar una de las violencias más silenciadas, que son las que ocurren en el ámbito del trabajo. Es más común oír sobre denuncias de violencia de género en el contexto doméstico que en el contexto laboral y no es porque ocurran menos.
8M y Paro Internacional de Mujeres
Desde 2016 el movimiento feminista a nivel mundial realiza llamados a la huelga. “Si nuestras vidas no importan, produzcan sin nosotras” es el lema que encabeza cada 8 de Marzo. Esto ha llevado y revalorizado las condiciones laborales de mujeres e identidades feminizadas en el campo del trabajo formal (remunerado) y el trabajo doméstico.
Con el fin de aportar miradas especialistas a la discusión y el análisis con base en la legislación teórica y práctica, las abogadas María Martha Terragno, María Paula Lozano y Luciana Censi compilaron un libro con aportes colectivos que titularon Derecho Laboral Feminista. Allí 16 especialistas de distintas disciplinas abordan los temas que son las consignas principales de los reclamos: brecha salarial, el sistema de cuidados, acceso al trabajo, violencia laboral, teletrabajo, maternidad, la salud laboral con perspectiva de género, el rol de las organizaciones sindicales y los derechos laborales de personas travestis-trans.

“Hay un vacío normativo que determina que muchas de las desigualdades estructurales, como el rol estereotipado de los géneros que produce la división sexual del trabajo, estén invisibilizadas en los convenios de trabajo”, advierte María Terragno.
Desde el movimiento feminista se ha intentado poner nombre y ejemplos concretos a estas desigualdades: se le llama techo de cristal a una especie de “barrera invisible” que aparece cuando las mujeres se acercan a la punta de la pirámide en la jerarquía corporativa y se les bloquea la posibilidad de avanzar en su carrera profesional. O el “suelo pegajoso” que se llama a las dificultades de mujeres para salir del ámbito doméstico e insertarse en el mercado laboral. Hay numerosos conceptos que han sido medidos estadísticamente por estudios de géneros incluso que se han ido incluyendo en mediciones como las de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec que en 2013 comenzó a medir el uso del tiempo donde se pudo detectar cuántas horas le dedican mujeres y varones a las tareas domésticas y de cuidado.
Mayor tasa de empleo, iguales tareas de cuidado
En 2022, el Gobierno Nacional mediante un decreto reglamentó el artículo 19 de la vieja ley de Contrato de Trabajo por el cual las empresas del sector privado que tengan más de 100 trabajadores en su sede deberán contar con una guardería destinada al cuidado de sus hijos e hijas de entre 45 días y 3 años.
En marzo de 2023 se cumplió el plazo que tenía el sector privado para aplicar la normativa y lejos está aún de cumplirse.
Es un primer reconocimiento para tratar de repartir las tareas de cuidado dentro del hogar, asumida en un 70% por mujeres, según datos del Indec.
Si comparamos los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del tercer trimestre de 2022 con la del mismo período en 1994 obtendremos que la tasa de empleo de mujeres de entre 30 y 64 años aumentó un 9,2%. Sin embargo, ese aumento del trabajo no tiene correlación con una menor carga en las tareas de cuidado dentro del hogar.
Las especialistas marcan que esta desigualdad es la matriz de todas las desigualdades económicas de las mujeres. Ya sabemos que al dedicar más horas de cuidado y tareas domésticas en la casa (en forma gratuita) menos tiempo tienen para trabajar en el mercado laboral remunerado, para capacitarse o para ascender a puestos de mayor jerarquía.
Leticia Medina es doctora en Ciencias Sociales de la UNC y secretaria General de CTA. En su equipo de investigación junto a Elisa Arriaga estudian temas relacionados al feminismo y el trabajo. Si bien indica que es buena la tendencia del aumento de participación de mujeres en el mundo laboral asegura que la inserción laboral sigue siendo desigual por diversos factores.
“Uno de ellos trata sobre los sectores en los que las mujeres se insertan, que son generalmente los de baja productividad y que tienen que ver con el cuidado de personas como el ámbito de la salud, la educación y el servicio doméstico. Otro factor es la informalidad. Ahora hay un pico en la tasa de empleo, pero casi la mitad es trabajo informal”, advierte.
Por otro lado, la especialista marca la falta de acceso a cargos jerárquicos y otro factor es la distribución de las tareas calificadas. “Las mujeres tenemos mejores niveles de educación y capacitación, pero no accedemos a las tareas calificadas”.

Fotografía: Leo Luna
Cupo laboral trans
El 3 de septiembre de 2020 el presidente de la Nación decretó el cupo laboral travesti-trans del 1% aplicable a instituciones del sector público nacional. El decreto luego convertido en la ley 27636 de Promoción de Acceso al Empleo Formal para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero “Diana Sacayán-Lohana Berkins por el Congreso Nacional en julio de 2021.
Como suele ocurrir, las leyes ocurren antes que los cambios sociales. Son leyes necesarias, importantes y que le dan legitimación a un reclamo más que justo por las enormes desigualdades históricas que sufrieron las personas trans, que se dedican en un 80% al trabajo sexual por la exclusión del mercado formal. Esta matriz discriminatoria y machista que las excluye del ámbito laboral, incluso de sus propias familias en muchos casos, lleva a que hoy la esperanza de vida de una persona trans sea de entre 35 y 40 años.
La aplicación de la ley, aseguran desde las organizaciones travesti trans, aún está lejos de cumplirse.
Será motivo también de que se lleve la normativa a los ámbitos privados para promover la diversidad en los ámbitos laborales.
Sindicatos
La falta de agendas de género en los sindicatos es uno de los temas más recurrentes de las trabajadoras que conforman estos espacios.
“En general, los sindicatos no tienen incluida la agenda con perspectiva de género. Incluso a los feminismos les cuesta abordar el ámbito del trabajo. Hay tantas urgencias, dadas por los femicidios, los casos de abuso, de acoso, que parece que esto viene en segundo plano”, opina Terragno.
A esto se le suma la constitución propia de las estructuras sindicales que han sido ocupadas mayormente por hombres y responden a una matriz históricamente machista.
En 2002 se sancionó en Argentina la ley de cupo en los gremios, aunque las mujeres sindicalistas aseguran que ni siquiera se llega al 30% de participación femenina. “También, más allá del cupo, hay que ver qué rol cumplen quienes sí están dentro de las organizaciones, porque son pocas las que están en lugares de toma de decisiones”, dice Soledad Barrionuevo, de la Comisión de Género del Sindicato Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales (Suoem).
“En general, los sindicatos no tienen incluida la agenda con perspectiva de género. Incluso a los feminismos les cuesta abordar el ámbito del trabajo”, opina María Terragno.
Desde esta necesidad, en Córdoba se conformó en 2017 la Intersindical de Mujeres conformada por integrantes de 25 gremios. Leticia Medina repasó los inicios de la organización: “A inicios de los años 80, con la vuelta de la democracia, hubo un florecimiento de los sindicatos y comenzaron a aparecer las primeras Secretarías de la Mujer y la Familia, como se las llamaba en esa época. Desde esos espacios las mujeres fueron construyendo una agenda propia”.
La Intersindical de Mujeres de Córdoba realizó un estudio hace dos años titulado “Trabajo y justicia social. Desigualdad laboral y el derecho al cuidado. Avances y deudas de las organizaciones del trabajo en Córdoba”.
En el informe, realizado por ocho profesionales de la comunicación, la historia, la psicología y la educación, se hace hincapié en la construcción de una agenda de cuidados para poder fomentar la participación de mujeres en la militancia sindical. Las especialistas aseguran que éste es el principal obstáculo que manifiestan las trabajadoras a la hora de la participación sindical.
“Como todo tipo de política, requiere de tiempo. Creo que en lo sindical no se ha avanzado tan rápido como en otros ámbitos, como el legislativo nacional, provincial, incluso en los centros vecinales. Tenemos una ley de cupo del 30% que casi no se cumple”, advirtió Soledad Barrionuevo.
Por supuesto que también hay avances. Algunos gremios, como el Círculo Sindical de Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren), por primera vez en la historia ganó las elecciones con una lista conformada en un 50% por trabajadoras mujeres o identidades feminizadas. Además, el sindicato de las y los trabajadores de prensa de Córdoba es conducido por una mujer, Mariana Mandakovic.
Para Medina, la participación de las mujeres en los gremios es “creciente y potente” y relaciona esa potencia con la articulación de las agendas propias que llevan adentro de los sindicatos junto con la Intersindical de mujeres y el movimiento feminista.
“Creo a modo general que la conciencia de todo ha cambiado, incluso la de muchos varones, también. Tenemos un cambio en la sociedad pero faltan cambios en las prácticas y es un cambio que hay que exigir”, concluyó Terragno.
(*) Periodista, integra la Comisión Directiva del Cispren
por Redacción | Ago 15, 2023 | Centro de Documentación Cispren, Cispren
El Cispren y la Biblioteca Nacional Mariano Moreno- Sede Juan Filloy firmaron un convenio para la digitalización del diario «Córdoba» a los fines de preservar el mítico periódico vespertino y facilitar el acceso a la información. Empieza a ser realidad una etapa de largo anhelo en pos de resguardar la memoria de la prensa local. (más…)
por Daniel Diaz Romero | Ago 11, 2023 | UMBRALES29
Las luchas del movimiento estudiantil y la persecución política en democracia
*Por El Resaltador
Juventudes y política emergen desde mundos convulsionados donde urgen cambios. La historia y tradición de lucha de nuestro pueblo, en general, y de la juventud, en particular, son portadoras de una riqueza enorme y una tradición de combatividad que ha logrado definir las páginas no sólo de la historia sino también del presente con miras siempre a un futuro mejor.
Ubicarnos en este presente, con la responsabilidad de defender la continuidad de 40 años de gobiernos constitucionales, nos lleva a reflexionar sobre el rol de la juventud en los procesos de cambio y las tensiones democráticas que de ellas derivan. Una democracia actual que no es la ideal, sino que es consecuencia del modelo neoliberal que se instauró no sólo en nuestro país, sino en toda América Latina desde la década de los ‘70.
Mediante un plan sistemático de aniquilamiento físico, moral y político, la última dictadura se concentró en las juventudes organizadas y movilizadas en proyectos políticos que disputaron poder en la búsqueda de un cambio de raíz en las formas en las que se organizan las condiciones de vida.
En los últimos 40 años que vivimos bajo un Estado democrático, las formas que adquirieron las protestas sociales y las respuestas que elaboran los gobiernos ante éstas han variado. Instrumentos legales, amedrentamiento y represión se ponen en juego en la disputa entre el poder del Estado y los movimientos sociales, por la construcción de herramientas propias para la intervención de la realidad.
Para comprender las causas políticas que atañen a esta dinámica, y que han definido el carácter de las luchas estudiantiles en la historia reciente, también debemos reconocerlas desde y como parte de un legado que es histórico, con procesos de lucha que se continúan unos a otros pese a sus saltos temporales y geográficos. De allí la premisa: “todos los derechos de hoy han sido esas luchas de ayer, y a su vez, las luchas de hoy serán los derechos del mañana”.
Desde nuestra historia podemos mapear cientos de hechos políticos con distintas intensidades que han sido protagonizados por juventudes, pero aquí nos centraremos en aquellos que lograron poner en jaque a los sectores dominantes, y a su vez, por las respuestas que han dado estos últimos, por fuera de los parámetros democráticos que debieran ser propios de las instituciones que ocupan, con el fin de conservar el orden vigente.
Es por ello que nos permitimos pensar: ¿Es la democracia un concepto quieto y estanco? ¿Cómo las luchas y sobre todo las juventudes han construido y disputado las prácticas democráticas en la historia reciente? ¿De qué democracia hablamos cuando se judicializa, persigue y criminaliza a los jóvenes cuando exigen cambios? ¿Sobre qué democracia caminamos y hacia qué democracia vamos?
Las luchas de ayer, los derechos de hoy
A partir de la Reforma Universitaria de 1918, pasando por el Cordobazo y las luchas de los ‘70 que configuraron la experiencia que llevaron a las juventudes en los ‘80 -ya con el retorno constitucional- a pararse en un presente con una perspectiva diferente. Luego fue la resistencia a la Ley de Educación Superior y las reformas mercantilistas que de ella se sucedieron post 2000, hasta las tomas de facultades en 2018 y la siempre vigente exigencia por la gratuidad educativa. Las luchas volvieron a tomar trascendencia en tiempos de pandemia en América Latina.
Las décadas de los ‘60 y los ‘70 fueron un gran hervidero de ideas, proyectos y golpes para la juventud. Con el derrocamiento de Illia y la instauración de la dictadura militar con Onganía a la cabeza, pasando por la noche de los bastones largos y el Cordobazo, se fue creando un clima de rebeldía y efervescencia que invadió a buena parte de la acervo cultural llegando a impregnar procesos de radicalización y politización, tanto dentro como fuera de las universidades.
De esta época surgen experiencias como el “Taller total” y “Libre teatro libre” en la Universidad Nacional de Córdoba. Experiencias interdisciplinarias, pedagógicas y políticas totalmente inéditas en América Latina.
Gobiernos constitucionales y la democracia en puja
Con el llamado a elecciones en 1983 se abrió un nuevo proceso de luchas donde la juventud seguiría incidiendo en una democracia que entendió que no estaba estancada por la presión militar hacia el gobierno ni por la crisis económica. El movimiento estudiantil comenzó a tener nuevamente protagonismo a partir de la sanción de la Ley de Punto Final en 1986. Las movilizaciones y tomas en universidades rechazando esta medida comenzaron a acumular fuerza frente a la política conciliatoria que el gobierno alfonsinista trazaba con la dictadura militar.
Si bien estas acciones no lograron derogar la ley, pusieron en tensión la impunidad institucional ante los crímenes de lesa humanidad, aún en democracia. Al mismo tiempo se logró nuclear a las juventudes para discutir y reconstruir tanto el sentido de memoria como las prácticas democráticas y colectivas a través de la recuperación de espacios de organización asamblearia, dentro y fuera de las universidades, algo que la dictadura militar había intervenido vorazmente.
Hacia 1995, en pleno apogeo del segundo mandato de Menem y frente a la falta de justicia, el surgimiento de H.I.J.O.S -agrupación que reunía a los hijos e hijas de desaparecidxs de la última dictadura- iba a impulsar y dar cierta dinámica también a las protestas universitarias, a la par que construiría nuevas herramientas de visibilización para las luchas.
La Ley de Educación Superior abrió otro periodo de grandes resistencias y cercamientos institucionales a la hora de debatir y tener voz y voto para definir el futuro de la educación. Durante ese proceso, miles de estudiantes se manifestaron en contra de dicha ley por tener un objetivo mercantilista sobre la educación, permitiendo el arancelamiento para tramos de grado y posgrado, vinculaciones entre universidades públicas y empresas privadas, lo que vulneraba la autonomía universitaria y limitaba su co-gobierno. Ante la falta de diálogo, las protestas fueron cada vez más fuertes logrando suspender su tratamiento. Pero finalmente no pudieron frenar su sanción.
Con el llamado a elecciones en 1983 se abrió un nuevo proceso de luchas donde la juventud seguiría incidiendo en una democracia que entendió que no estaba estancada por la presión militar hacia el gobierno ni por la crisis económica.
Es así que en 1996 más de 200 estudiantes fueron brutalmente reprimidos y encarcelados (entre ellxs hijxs de desaparecidxs) en un ex centro clandestino de detención en La Plata, con un despliegue policial contra el movimiento estudiantil pocas veces visto hasta el momento.
En los subsiguientes años, las formas de control y disciplinamiento social por parte del Estado continuaron profundizándose. Mediante detenciones, judicializaciones y criminalización, tanto política como mediática, comenzó a sopesar sobre los movimientos estudiantiles la mirada social que se construía alrededor de sus actos. Estas prácticas de ‘deslegitimación’ se constituyeron socialmente por medio de imágenes peyorativas sobre la política estudiantil que tendieron a invisibilizar sus reclamos y a desarticular las acciones; a la vez que los canales de diálogo hacia el interior de las universidades comenzaban a cerrarse.
Esto se puede evidenciar, poniendo el foco en nuestra provincia, cuando rememoramos las movilizaciones y las tomas del 2005 por mejoras salariales y aumento presupuestario para las universidades nacionales; las ocupaciones en la UNC y en múltiples escuelas medias del 2010 en resistencia a la reforma de la Ley General de Educación de la Provincia de Córdoba (ley 8113), y en la lucha contra de la reforma político-académica de la UNC en el 2016.
Los 28 judicializados
El acumulado de experiencia y organización que fue dejando este derrotero, puso en tensión durante las tomas del 2018 una serie de disputas entre el movimiento estudiantil y las autoridades.
El riesgo de cierre inminente de las universidades por falta de presupuesto y reivindicaciones históricas que llevaban años sin ser resueltas fueron conformando un movimiento asambleario entre facultades. El cual fue constituyendose como un interlocutor válido dentro del conflicto, desbordando los propios canales institucionales de la UNC. Pero las disputas entre el movimiento estudiantil y las autoridades desembocaron en un conjunto de negociaciones frustradas y sin vocación de diálogo por parte de la propia gestión universitaria, la misma que abre la causa penal donde se procede a la judicialización de 27 estudiantes y una docente.
Por medio de este procedimiento, el discurso jurídico individualiza a algunxs estudiantes -al señalarlxs con nombre y apellido- y, en un mismo movimiento, invisibiliza a los colectivos que estas personas integraban -de los cuales eran voceras-, al igual que oculta el proceso social que precedió a la ocupación del pabellón.
El procesamiento judicial tuvo graves implicancias para el movimiento estudiantil y la sociedad en su conjunto, pues apuntaba al debilitamiento de las tramas colectivas, por un lado; y suponía efectos de disciplinamiento por otro, dirigidos a los colectivos movilizados.
A todo esto hace referencia lo evidencia Marcos Javier Luna en las conclusiones de su tesis de posgrado: “Los perímetros de la democracia universitaria” del 2021; el disciplinamiento puede ser comprendido como una de las prácticas institucionales por las cuales se procura pacificar la acción directa, dentro de ese proceso político permanente que es la delimitación de la democracia universitaria. Dicho de otro modo, la intervención represiva y judicial es parte del repertorio de prácticas de estabilización de los perímetros de lo político; esto es, de los límites considerados legítimos en determinadas coordenadas sociohistóricas, del cogobierno universitario”.

Mismo accionar, distintas latitudes
De las 90 dependencias educativas tomadas en el 2018, solo 2 sufrieron procesos de judicialización. En la Universidad Nacional de Río Negro se repitió una postal que según el relato de estudiantes y docentes, “no se veía desde los tiempos de la dictadura”:
“Más allá de que repudiamos la existencia e intervención de cualquier fuerza de seguridad, somos conscientes del carácter militar de la GNA (Gendarmería Nacional Argentina), el rol que ocupa y sus antecedentes, por lo que remarcamos y denunciamos públicamente esta constante provocación que no se ha detenido desde el 10 de diciembre del 2018. Esta persecución ejercida por la justicia federal hacia la Asamblea respondió a una política de Estado que va sentando precedentes gravísimos para todxs los que estamos en la calle luchando por derribar este sistema de opresión”.
En ningún caso se buscó la negociación o el diálogo por parte de las autoridades para destrabar el conflicto. La única respuesta que les ofreció el Estado fue la persecución política y la represión para desarticular la organización y desvalorizar las demandas.
Latinoamérica con un reclamo común
Como lo apuntamos al inicio, la proyección latinoamericana con una marcada visión de género tuvo preponderancia en las luchas de los movimientos estudiantiles en la última década, por eso es que convocamos a referentas de Chile y Paraguay para conocer cómo se esgrimieron territorialmente esos reclamos.
Este mapeo del papel de las juventudes como motor de los movimientos estudiantiles no pretende ser una conclusión acabada del proceso y de la realidad histórica del presente en el que estamos inmersxs. Sí lo entendemos como un ejercicio de discusión y debate que, a quienes conformamos El Resaltador (en su mayoría jóvenes de entre 25 y 30 años), nos lleva a desandar conceptos que tenemos arraigados, en miras de problematizar en qué realidad nos toca intervenir como comunicadores.
Con la historización de los conflictos mencionados y las respuestas que ha dado el Estado a lo largo de los últimos 40 años (réplicas frente a los procesos de movilización y reclamo estudiantil que han derivado en criminalización, represión y judicialización) pretendemos invitar (nos/les) a reflexionar sobre cuál es el piso democrático que queremos pisar y hacia dónde queremos ir para seguir construyendo. Cuáles son nuestros “nunca más”, los que como sociedad no estamos dispuestos a negociar hoy y tampoco en el futuro. Es allí donde entendemos que se encuentran muchas de las claves para asumir los desafíos y condiciones que marcan el momento histórico que nos atraviesa y en el que nos seguimos proponiendo actuar.
El Estado argentino ha elaborado diferentes respuestas frente a los procesos de movilización y reclamo estudiantil que han derivado en la criminalización y judicialización de los organismos políticos universitarios en las universidades nacionales. Una ha sido la negación de los reclamos estudiantiles, sin ofrecer soluciones concretas a las problemáticas planteadas. Los estudiantes han denunciado que las autoridades universitarias y gubernamentales no han querido dialogar con ellos o no han respondido a sus demandas, lo que ha generado un clima de tensión y desconfianza.
En ciertos casos, el Estado ha respondido a las protestas estudiantiles con la judicialización de los líderes y activistas estudiantiles. E, esto implicó la apertura de causas judiciales por delitos como «daño a la propiedad», «atentado contra la autoridad» o «instigación a la violencia», por ejemplo. entre otros.
En otros casos el Estado ha respondido a las protestas estudiantiles con la aprobación de leyes restrictivas que limitan el derecho a la protesta social. Estas leyes suelen establecer penas más duras para quienes participan en protestas, a la vez que limitan el derecho a la libertad de expresión y de asociación, lo que dificulta el ejercicio pleno del derecho a la protesta social y a la defensa de los derechos estudiantiles.
En todos estos los casos el Estado ha respondido a las luchas estudiantiles con la criminalización y la represión y estas respuestas a los reclamos sociales ha generado tensiones y conflictos en la sociedad cuestionando los parámetros democráticos de la sociedad en su conjunto.
por Cispren Rio Cuarto | Ago 11, 2023 | Seccional Río cuarto
En el día Nacional del periodista de exteriores, el Cispren Río Cuarto invitó a un desayuno a estos trabajadores y trabajadoras que caminan a diario las calles de la ciudad para informar.
Numerosos compañeros compartieron distintos momentos de la mañana en la medida que sus agendas se lo permitieron.
por Cispren Rio Cuarto | Ago 11, 2023 | Seccional Río cuarto
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