En un acto emotivo, en el flamante salón Germán Abdala de la CTAA, se realizó un homenaje a Raúl Cuestas, ex secretario General del Sindicato de Prensa de Córdoba (1976), repasando su trayectoria, compromiso militante y humano. También se presentó Umbrales. Crónicas de la Utopía. 40 años de Democracia entrelazando pasado y presente desde la perspectiva de trabajadoras y trabajadores de prensa junto a una muestra de fotos de los reporteros gráficos nucleados en ARGRA.

Por Myriam Mohaded*

Una jornada de reflexiones, relatos y emociones se vivió en la actividad que se realizó en el salón de la sede nacional de la CTAA, con un auditorio colmado de dirigentes, trabajadorxs de prensa, compañeras y compañeros y amigos de la militancia de Raúl Cuestas.

La apertura del acto, realizado el miércoles último,  estuvo a cargo de Marcelo Paredes, director de  Cultura de la Central, quien se refirió a las actividades como un continuun de pasado y presente de hechos que nos hacen reflexionar en estos cuarenta años de democracia. 

De la actividad participaron Mariana Mandakovic (secretaria General Adjunta de la CTAA, secretaria General del Cispren y de Organización de la Fatpren), Adolfo Barja (secretario de Derechos Humanos de la Central y secretario General del gremio portuario Sutap), Josefina Piana (compañera de vida de Raúl Cuestas), Daniel Díaz Romero (secretario de Cultura del Cispren),  Sabrina Sartore (pro secretaria de Cultura Cispren), Carla Gaudensi (secretaria General de la Fatpren y Adjunta de Sipreba), Hugo «Cachorro» Godoy (secretario General de la CTAA) y Jorge Rachid, entre otros. 

El encuentro se inició con las palabras de María Ana Mandakovic, quien evocó la figura de Cuestas, periodista, dirigente sindical y ex secretario General del Sindicato de Prensa que se tuvo que exiliar, por la persecución política, cuando el gremio de Prensa de Córdoba fue intervenido por los militares en 1976. “Está tan cercano y presente como cuando fundamos el sindicato. Cuestas fue el último secretario del Sindicato de Prensa de Córdoba, antes que lo intervinieran en 1976”, afirmó Mandakovic, “creemos necesario recordar y homenajear a compañeros como él, comprometidos con un periodismo que lea, interprete se involucre y transforme la realidad, legado que sigue hoy la revista Umbrales”.

Cuestas fue miembro del secretariado de la CGT Córdoba, integrante de la Mesa Directiva de la Coordinadora de Gremios en Lucha, vicepresidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y vicepresidente de la Organización Internacional de Periodistas (OIP) con sede en Praga y militante del Peronismo Montonero.  

Mandakovic reflexionó acerca de los 40 años de democracia y lo que significó salir de la noche más larga de la dictadura, en un momento en que es necesario pensar “cómo llegamos hasta aquí, qué nos ha pasado en este tiempo, cuáles son las deudas pendientes que la democracia tiene con el pueblo, y también recordar otras batallas que hubo antes”. En este sentido, se refirió a la importancia de la figura de Cuestas y destacó que traer “su historia de militancia, lucha, es un acto de memoria que nos ayuda  comprender un modo de hacer periodismo y renovar el compromiso de una prensa que tiene que ver con los intereses de la clase trabajadora”.

A renglón seguido, la dirigenta destacó un párrafo escrito por el periodista: “Veía desde lo alto mi Córdoba natal, la casa donde seguramente contenían su ansiedad mi esposa y mis dos pequeños hijos, y la imagen de mis compañeros del Sindicato de Prensa que me habían llevado a ocupar el más alto cargo sindical  y junto a quienes había librado a fines de 1975 una larga lucha contra las patronales de los medios de comunicación, que culminó con el logro para los periodista argentinos del doble franco semanal, las seis horas de la jornada de trabajo , una escala salarial digna y el derecho a negarse a redactar o emitir cualquier información contraria a la vedada o que violentara su conciencia, conquistas por las que el gremio había peleado varias décadas». (1)

Una comunidad organizada

Por su parte, Josefina Piana, conocida por sus pares como la «Ruqui», historiadora, compañera de vida de Raúl Cuestas fue quien se refirió a su figura y trayectoria y recordó con historias y anécdotas, pinceladas de la vida del dirigente sindical. 

“Raúl Cuestas nunca estuvo solo, siempre lo rodeó una comunidad de compañeros organizados que lo ayudaron en su trayectoria y es el ejemplo de una generación exitosa, militante por los derechos. Recuperamos nietos y los genocidas están presos”, expresó Piana. 

Eran tiempos de la Coordinadora de Gremios en Lucha. Tiempos en los que el Sindicato de Prensa peleaba por su Convenio Colectivo de Trabajo, señaló. “Recuerdo esa noche donde estábamos con las compañeras de Luis Reinaudi y el Tío Ponsati, en el bar El Nacional, en Colón y la Cañada, y los esperábamos que vinieran de las negociaciones por el convenio, donde se discutía el famoso cinco por dos, entre otras demandas. De repente, aparecen los tres locos, que venían de dar pelea con el enemigo. Nos decían a los gritos ¡Ganamos, lo logramos!`. Hasta el dueño del bar, ese día pagó el festejo. Era una comunidad organizada la del sindicato de prensa”. 

A renglón seguido, Piana recordó que tras el Golpe, Cuestas tuvo que irse del país. “Lo sacaron en una citroneta, a instancias de que los compañeros de la Fatpren, donde ocupaba el cargo de secretario de Organización, le advirtieron de que su vida corría peligro. Ya nuestra casa había sido allanada dos veces. Partió a México en donde realizó la primera denuncia internacional que se hizo del genocidio en Argentina en la  conferencia de la Federación Latinoamericana  de Periodistas (Felap)”, refirió Piana.  

El recuerdo cálido de su compañera atravesó otros momentos de la vida del dirigente sindical en el exilio. Tras su paso por México luego se trasladó a Costa Rica, donde ejercía como director periodístico y de programación en la experiencia de Radio Noticias del Continente, desde donde se contribuyó, entre otras acciones, con las denuncias a nivel internacional que llegaban de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para romper el cerco mediático que había en el país, recordó Piana. “No tienen precio estas historias, como por ejemplo, cuando transmitimos las homilías de monseñor Romero, desde El Salvador, hasta el día en que lo asesinaron”. 

“También vivimos y contribuimos con la experiencia del Frente Sandinista de Liberación Nacional que tomó el poder en Nicaragua en 1979”, derrocando la dictadura de Somoza. Luego, la familia Cuestas se trasladó de Nicaragua a Ecuador, donde hubo mucho apoyo de la Ciespal. Era 1982, llegó Malvinas y se presumía la derrota del gobierno de facto.  «Raúl volvió clandestino a Argentina en un tren desde Santa Cruz de la Sierra a Buenos Aires y estaban allí recibiéndolo Vicente Leónidas Saadi y el querido Adolfo Barja». Luego, fue director periodístico de la Voz del Mundo donde nucleó nuevamente a periodistas compañeros», reseñó.

«Una comunidad organizada», reitera Piana poniendo en valor los gestos de solidaridad que les acompañaron en todo momento en ese derrotero del exilio y el regreso al país. Ellos, esos compañeras y compañeros no fracasaron. Siempre  estuvieron a la par de los que estuvieron afuera y aquí acompañando a las Madres de Plaza de Mayo. Ellos extendieron la mano a Latinoamérica y tienen nuestro cariño y reconocimiento hasta el día de hoy”.

Por la democracia y la revolución

Hacia el final de la jornada, Adolfo Barja, impulsor de la propuesta describió al homenaje como necesario para recordar a un gran militante y persona y una caricia a su familia. Relató cómo se vinculó con Cuestas, quien fuera su responsable sindical. Hubo dos palabras con los que lo definió “dos títulos muy importantes: compañero y amigo”. 

Barja recordó cómo conoció a Cuestas cuando regresó clandestinamente al país, en plena dictadura, a principios de los años 80, y, cada tanto, se quedaba a dormir en el puerto en donde se reunía con compañeros para debatir y compartir mates. Allí vivió numerosas charlas, como delegado ferroportuario, donde se fue formando en la vida gremial. “Raúl era un hombre formado, un dirigente sindical que se jugó la vida y la de su familia. Un dirigente que “aún alejado de su país siguió militando y aportando a la causa. Y que tuvo el coraje de regresar apenas pudo, en la clandestinidad, para seguir luchando por la democracia y la revolución”. 

“En el puerto, en las peleas internas, él era el que mediaba siempre. Discutíamos y muy fuerte, pero después de esas discusiones salíamos a pelear. Él me enseñó muchísimo”, recordó Barjas quien se refirió a que el homenaje de la CTA era a alguien en quien se reconocía por su valencia, compromiso, aporte revolucionario y calidad humana y seriedad profesional. 

Por último, fue el Secretario General de la Central Hugo “Cachorro” Godoy quien sintetizó la importancia de que desde el Cispren,  y organizaciones de base de la Central realicen acciones que rescatan la memoria, como la de Raúl Cuestas y se presente Umbrales: “Es reafirmar nuestra voluntad y conciencia de clase trabajadora con uno de nuestros mejores ejemplos, como fue el caso de Raúl Cuestas. Una buena manera de reafirmarnos en nuestro camino”, reseñó Godoy. 

Nota 1. Fragmento del libro «La dictadura militar Argentina y el genodicio en Centroamérica», de Raúl Cuestas.

Imágenes: Gentileza CTAA – Cispren

*Periodista