En la segunda Feria del Libro por la Memoria, el Centro de Documentación «Juan C. Garat» participó poniendo en valor la documentación que se digitaliza para el resguardo de la memoria colectiva.
Por Myriam Mohaded*
En el Mes de la Memoria se realizó una feria del libro, donde se realizaron diversos conversatorios y participaron estands de editoriales independientes, sindicales, organizaciones de derechos humanos y universitarias de Córdoba, con temáticas dedicadas a la memoria y los derechos humanos.
El Centro de Documentación del Cispren participó de la mesa “Archivos, Biblioclastía y Memoria, en donde expusieron las diversas experiencias Juan Pablo Gorostiaga (Colectivo Bibliosclastia- UNC), Natalia Magrin (UNVM); Virginia Morales (UNC); Cristina Fuentes (Cispren – Centro de Documentación «Juan C. Garat») – Equipo interdisciplinario del área de Ciudadanía y Derechos.
Es aquí cuando se destacó el trabajo que se viene realizando para preservar y conservar los archivos y documentos que tienen que ver con la memoria e identidad. No solo de la propia institución, sino de la prensa gráfica de Córdoba. Por caso, la digitalización que se lleva adelante del diario Córdoba junto a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno – Sede Juan Filloy.
Actas y memoria
En esta oportunidad, en especial se comentó acerca de la experiencia que se realiza con legajos de la organización Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas de Córdoba, para la digitalización de documentos, en el marco del proyecto de extensión universitaria “Puesta en valor patrimonial y resguardo digital del acervo documental de un organismo de DD.HH. de Córdoba: Familiares de Desaparecidos y de Detenidos por Razones Políticas de Córdoba”, de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC, que pondrá en valor una serie de actas del organismo de derechos humanos para garantizar su resguardo digital, la construcción del conocimiento y accesibilidad a estos archivos”, expresó Cristina Fuentes, bibliotecaria del espacio.
En dicha experiencia se trabaja con un equipo interdisciplinario de historia, bibliotecología, archivología y comunicación donde cada quien desde su disciplina aporta a la reconstrucción del registro de esta memoria tan importante.
Simple pero complejo
Fuentes explicó que la digitalización de las actas parece un proceso simple, pero sabemos que tiene sus complejidades y lleva varias etapas. “Previamente se hace un tratamiento de conservación para ponerlos en condiciones para la digitalización. Como en este caso las actas poseen una encuadernación ajustada, con distintos tonos, tintas y algunas rasgaduras. Recordemos que son actas de los años 80, que sufrieron algunos deterioros. Luego se captura la imagen y hace la edición. Y, por otra parte, es muy importante también la descripción documental del registro de cada acta que se realiza a través de diferentes áreas documentales”, explicó Fuentes.
En la oportunidad, y en el marco del proyecto extensionista, se destacó: «La historización de los documentos al mismo tiempo que se digitaliza y procesa la información de una manera diferente nos permite construir una narrativa reflexiva”.
La información, un bien valioso
Por otra parte se explicó que desde lo comunicacional, la intención es compartir con la comunidad la experiencia de trabajo que se lleva adelante entre las diversas organizaciones en el marco del proyecto extensionista, y dar cuenta del tipo de trabajo mancomunado entre organizaciones que siempre sostuvieron su compromiso con la defensa de los derechos humanos. De hecho, el archivo del Centro de Documentación fue muy empleado cuando se realizaron los diferentes juicios de lesa humanidad en nuestra provincia.
Poner el tema del cuidado de los archivos es imprescindible, vital para la memoria de nuestro pueblo. Más aún en estos momentos, cuando hay una alta manipulación de las informaciones, una sobrevaloración de un soporte sobre otro. Sabemos que las tecnologías van cambiando, aun así es necesario cuidar y preservar todo.
Se trata de promover la construcción de una ciudadanía activa y participativa en la conquista de derechos. La información es un bien valioso. Resguardarlo es parte de nuestra razón de ser en tanto institución.
Previo a la charla, se desarrolló un conversatorio acerca de “¿Cómo narrar el terror?” a cargo de la escritora Ana Ilovich y el poeta César Vargas, donde se leyeron y reflexionaron poemas y fragmentos en torno a la memoria y dictadura.
De la organización de la actividad participaron la sede Juan Filloty de la Biblioteca Nacional C, Biblioteca Córdoba, Eduvim, Centro de Documetacion Juan C. Garat, Editorial Gráfica 29 de Mayo, Eduvim, Narvaja editor, Editorial de la Unión Obrera Gráfica de Córdoba, Ediciones De la Terraza, Ediciones FFyH-UNC, Alción, Editorial Bardos, Ediciones Del Callejón, Recovecos, Buena Vista editora, Borde perdido, Vaca Muerta, De todos los mares, Editorial Babel, Editorial de la UNC, entre otras.
Hacia el final de la jornada se realizó un Homenaje a María Gualco, por parte de la Biblioteca Popular María Saleme. María Gualco de Gordillo (1915 – 2006), fue una militante popular de las primeras organizaciones peronistas de San Cristóbal, provincia de Santa Fe. De formación autodidacta fue creando un archivo con las publicaciones políticas y culturales de la época a las que tuvo que ocultar bajo tierra tras el golpe de estado de 1955 y luego durante la dictadura de 1976. Su familia donó ese archivo a la Biblioteca Popular María Saleme, y durante el mes de marzo estará expuesto en las vitrinas de la Biblioteca Córdoba (27 de Abril 375).
*Periodista.

