Una nueva reunión promovió la tertulia «La rosca» que se realizó este jueves último con el foco puesto en el sistema de salud.

Por Redacción*

De la actividad participaron el doctor Horacio Barri, la periodista y secretaria de Obra Social del Cispren, Rosana Calneggia, y el doctor Lautaro Gómez, quienes expusieron las diferentes aristas del sistema de salud – el público, el de la seguridad social, y el privado- y la necesidad de replantear un sistema de seguridad social no sólo integrado sino integral. La actividad fue coordinada por la periodista Beatriz Molinari, y organizada por el Cispren.

«Si el pueblo supiera, en tres días se arregla», fue la frase disparadora de Horacio Barri, citando a Rosa de Luxemburgo, en una caracterización de los diversos actores del sistema de salud en diferentes contextos históricos, políticos y económicos, desde la década del setenta en adelante.

 

En el debate, doctor Horacio Barri (izquierda) y doctor Lautaro Gómez (derecha).

El médico sanitarista realizó un racconto que recorrió los momentos más significativos del sistema público. Refirió que, otrora, Córdoba tenía lugares de excelencia y se hablaba de una salud igual para todos, pero que en realidad en esa época se hacía más bien mención a la salud reparadora. En el 73, la primavera democrática no permitía ver los monstruos que se  venían y en el 74 se empieza a discutir el sistema integrado.

Barri dijo que aunque los problemas del sistema de salud vienen de larga data, durante el menemato, en los años 90, con la desregulación de las obras sociales, por instrucciones planteadas en el Consenso de Washington, al que Argentina adhirió, se modificó más aún la situación del sector, y se sentaron las bases del sistema que regula actualmente la actividad. Y, si bien puso un parate en lo inmediato, en el largo plazo acentuó la inequidad del sistema.

Para Barri, además de un sistema integrado de salud debiera ser integral, para que no se consolide el modelo económico.

Por su parte, el doctor Lautaro Gómez expuso que el debate acerca del sistema de salud y de si el problema es político o económico está siempre presente. Ante todo reivindicó que es necesario defender la gratuidad y universalidad de nuestro sistema más allá de todo, mientras corregimos todo lo que consideramos que no sirve.

“Si uno lo analiza en su integridad el sistema de salud privado, este posee un porcentaje bajo, el 5 por ciento del total del sistema, mientras que un 57 por ciento forma parte del inmenso conglomerado que es la seguridad social, y un 38 por ciento no tiene seguridad y se atiende en los hospitales públicos».

Para Gómez, las variables que intervienen y en la que el sistema de gestión privada se apropia de recursos son diversas. Se sustenta por aportes individuales, pero también por grupos corporativos que ceden los ingresos de sus trabajadores. El sistema de gestión privada se apropia porque detrás de eso existen otros intereses y servicios que se ofrecen como, por ejemplo, las ART, los seguros que no tienen que ver con el sector salud sino con el agro, la industria, entre otros, según expresó Gómez.

«Cuando me desempeñaba en el sector sindical pensaba que el sistema privado era el origen de todos los males. En parte sí, pero también hay que ver cómo funcionan los demás subsistemas que integran el sector de salud. Y el «descreme» de los salarios que más importan.

Prácticamente cuatro millones de afiliados son gestionados por el sistema privado. Sus sindicatos los dejan en manos del sector privado. En la inmensa mayoría de los casos son planes que absorben esos aportes y cobran una cuota complementaria, pero se quedan en el sector de gestión privada.  Allí está la dificultad más grande, tanto de sectores sindicales como del público.

Lo otro tiene que ver con la capacidad de pago de esa pequeña población que las empresas de medicina prepaga articulan. 

Por último, Rosana Calneggia expresó que la estructura normativa vigente del sistema solidario de salud es la de los 90, excepto la medicina prepaga, con algunas obras sociales sindicales que permitieron que sectores asalariados accedieran al sistema de salud prepago.

La dirigente de la Obra Social de Prensa de Córdoba comentó que más allá de los numerosos problemas que poseen las obras sociales sindicales, sólo un tercio de ellas pueden brindar el Programa Médico Obligatorio (PMO). «Tenemos un casete de un país con un estado de bienestar y empleo, pero en este marco sólo la mitad tiene trabajo regulado y la otra mitad no está registrada. Es una población muy precarizada», dijo, y dejó abierto el debate para tratar las relaciones necesarias entre empleo, salario y sistema de seguridad y salud.