En una edición especial que se realizó en la revista «Umbrales», en el año 2006, titulada «Los periodistas de Córdoba durante el Golpe Militar de 1976», el Cispren publicó esta nota solicitada a Paula Mónaco Felipe, hija de Luis Mónaco y Ester Felipe. Traemos su palabra escrita en ese momento.
Por Redacción*
A treinta años del golpe genocida, el Cispren publicó una especial de producción colectiva realizada que se tituló «Memorias del Infierno». Allí reflexionamos acerca del silencio de los medios de comunicación durante la dictadura, entre otros temas vinculados, y se realizó un homenaje a Luis Mónaco, cronista, camarógrafo de los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba (SRT) y delegado del Cispren, representando a sus compañeras y compañeros del medio universitario. Compartimos lo escrito por Paula Mónaco , en plena búsqueda de su madre y padre.
«Pedacitos de una búsqueda sin fin»
Por Paula Mónaco Felipe*
Nadie menos indicado que yo para escribir sobre mi papá. No lo conocí, más bien lo he ido buscando toda mi vida y es una persona que algunas veces creo desconocer totalmente y otras siento muy cercana. Luis es un universo de relatos, imágenes y pedacitos de una búsqueda que parece sin fin. Los que no conocimos a nuestros padres no podemos extrañarlos, más bien tenemos muchas dudas y preguntas que se van cruzando y olvidando y otra vez cruzando. Nunca vi caminar a mi mamá, nunca vi las manos de mi papá y, para mayor incertidumbre, desde hace un tiempo he intentado en vano encontrar muestras de sus trabajos.
La ausencia de la desaparición es para mí -como para muchos- un dolor que cala hasta el hueso. Un dolor constante y arraigado pero, al menos en mi vida, ha sido contracara del orgullo. Sé que mis padres no se murieron: los mataron. Sé que eligieron, en las ideas y en el día a día, luchar por un mundo mejor. Decidieron integrarse al ERP, quisieron que yo naciera y también siguieron en sus otras trincheras: mi mamá en la salud pública y mi papá en la prensa. Los mataron por ser Ester y Luis; por ser psicóloga y periodista; por ser guerrilleros; por pensar, decir y hacer.
Luis, mi papá, era periodista de puro oficio. Empezó en Radio Universidad en 1967, a los 20 años, y también estuvo en otros lugares como Canal 10, la casa de gobierno y el diario Noticias de Villa María. De sus once años de trabajo tengo algunas historias, unas pocas que sus amigos y compañeros sueltan de vez en cuando con dolor y mucho brillo en los ojos. Me gustó saber que mi papá tomó las imágenes del Cordobazo. Dicen Jorge y Carlos que, contra toda recomendación, se puso un casco de moto y se metió en medio de todo. Me ale- gra ver esas imágenes y pensar que él las tomó aunque nadie lo sepa nunca y, justamente ahora, también me gusta saber que fue camarógrafo, redactor, auxiliar… hacía y hacía, aunque no escribió libros ni columnas de opinión. Tal vez por eso me cuesta tanto encontrar sus trabajos.
Siempre respeté a mi papá por su profesión y elecciones de vida pero, desde hace un tiempo, también lo admiro. Yo estudié comunicación social en Córdoba, en la Escuela de Ciencias de la Información, y juraba que no sería periodista. Sin embargo llevo dos años trabajando en La Jornada, un diario en México. Escribo cientos de notas que nunca llevan mi firma y aprendo, con mucho trabajo y placer, este oficio que también resultó ser el mío. Sigo teniendo más preguntas que certezas sobre mi papá pero siento que nos conocemos un poco más.
(*) Militante de HIJOS. Periodista en La Jornada, de México.
*El número 16 de Umbrales. Crónicas de la Utopía, con dirección periodística de Mónica Ambort, se puede descargar aquí
Fotografía de portada: La imagen de portada es un retrato de Luis Carlos Mónaco, realizada por Luis Enrique Mónaco, su padre, artista plástico, en homenaje a Luis (1985). El retrato pertenece a la colección del Cispren.
