La comunicadora jujeña relata su situación tras el robo intimidatorio y las implicancias en el oficio periodístico.

Por Myriam Mohaded*

El viernes 17 de julio último Mariana Mamaní al volver a su domicilio, alrededor de las 21.30, encontró las luces encendidas de su casa y advirtió que habían ingresado al mismo por la fuerza. Le sustrajeron su computadora portátil que no estaba a la vista y su cámara de fotos. Así mismo, según un comunicado de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren),  “en el centro de la mesa de su hogar se dejó un ejemplar de la Constitución provincial de 2023 lo que fue interpretado como un mensaje político intimidatorio. La reforma constitucional del 23 provocó fuertes protestas sociales en la provincia que fueron violentamente reprimidas”.

Mariana Mamaní es oriunda de Jujuy. Vino a estudiar a Córdoba en los años 90, en la entonces Escuela de Ciencias de la Información de la UNC.. También hizo fotografía. De esa época tiene numerosos recuerdos. En el 2001 regresó a Jujuy. Tiempos difíciles. “Se me complicó”, afirma. En ese entonces realizaba notas de turismo. Al andar por diferentes lugares de su provincia comenzó a ver numerosas desigualdades sociales que entraron a hacer mella en cómo abordar su oficio. Desde entonces, se enfoca en temas de derechos humanos, comunidades originarias, política y género. Trabaja en diferentes medios de comunicación y sostiene junto a tres compañeros el portal jujuydice.com.ar , e integra el colectivo de Periodistas Unidos Autoconvocadxs de Jujuy (PUAJ), desde 2018.

Desde este espacio calificaron al episodio como un “acto de intimidación hacia su tarea como periodista independiente y comprometida”. Allí se señala que “es una de las pocas comunicadores de Jujuy que incluyen en su agenda periodística temas vinculados con la tierra, las comunidades, los desalojos, las luchas feministas, los derechos humanos, las persecuciones a las voces disidentes”.  Y tambièn una de las pocas voces que da visibilidad a conflictos que sino quedarían sin agenda.

– ¿Cuál es el estado de la investigación?

-En estos momentos tengo medidas de protección de la Justicia jujeña. Justamente se está en los primeros pasos, en donde se revisa lo que sucedió el viernes. El lunes hice una ampliación de la denuncia. Y ya se habían tomado medidas respecto a pedir las cámaras del 911, y solicitar testimonios. En cuanto al gobierno provincial, solicitamos una reunión con el Ministro de Gobierno. Y desde el ámbito legislativo recibí acompañamiento para avanzar en los repudios.

En estos días recibí numerosas muestras de solidaridad de varios dirigentes políticos partidarios, asociaciones, colectivos de la diversidad, organismos de derechos humanos, gremios. Estimo que a fines de esta semana habrá novedades.

-¿Qué lectura hace de este tipo de acciones en este contexto?

-Cada provincia tiene un contexto diferente. Me preguntan muchas veces qué pasó, porque queda claro que no es un hecho de inseguridad sino una amenaza. Estamos con una crisis política importante. Deduzco a quien puede haber afectado. Creo en el dialogo, y se sabe quién soy.  Lo que no se admite es esta amenaza de entrar a mi casa así.

Nuestra provincia,  políticamente, es complicada. Tiene una crisis institucional importante. El oficialismo está pero tenemos las elecciones encima. En Jujuy nosotros tenemos una agenda diferente respecto a los medios grandes. Vemos otros temas que hacen a aspectos judiciales. Pero, a los medios se los disciplina mucho  a través de la pauta publicitaria, ante todo en la línea editorial.

En relación a esto de la pauta, en algún momento hace algunos años nos planteamos fuertemente su distribución ya que nos podíamos, de algún modo, sostener.  Hoy  este aspecto se torna insostenible. Acá se disciplinó mucho en torno a la dirigencia. Se nos ha dividido, desgastado; la comunicación pasa por ahí. Ante esta agenda diferente, creo, debo haber tocado a alguien o algún interés.

-¿Cuál es el rol de PUAJ y la importancia de ser parte de una red de periodistas?

-El colectivo se arma en el 2017 cuando empezamos a ver hechos que nos comienzan a sorprender. En aquel momento recuerdo que  la productora había ido a a cobrar una pauta publicitaria y él Secretario de Comunicaciones nos amenazó con no pagarnos si seguíamos hablando de Milagro Sala.  Desde entonces, comenzamos a reunirnos. En el 2018 fui despedida, en un diario tradicional, y uno de los temas era no hablar aspectos que incomodaran al gobernador.

En PUAJ nos pronunciamos en numerosos comunicados para defender la libertad de expresión, el derecho a la información en diferentes contextos que hemos expresado para no naturalizar la violencia que se estaba imponiendo implícitamente. En mi caso, se elaboró ese comunicado que despertó el repudio a esta amenaza. 

-¿Qué implicancias tiene incomodar a los poderes de turno?

-Incomodar al poder parece que fuera un delito y no lo es. Si bien nadie es dueño de la verdad, como periodistas investigamos. Damos nuestro punto de vista. Nuestro rol es informar, con los mayores datos. Acá al mantener esos rasgos de ciudades feudales, alienta la impunidad. Entonces, es esto lo que sucede. Son poderes políticos que detrás tienen grupos económicos que se ven afectados. Pareciera que entonces es callar voces.Eso es algo que no debe suceder.

-¿Cómo incide este tipo de prácticas en la continuidad y el sostenimiento de las agendas periodísticas propias?

-Cuesta un montón mantener un medio independiente. Y se cae en la precariedad. Es difícil, pero no imposible. En nuestro portal jujuydice.com.ar tampoco es que abarcamos todos los temas. Sostenemos el diario porque tenemos otros trabajos, pero con el compromiso que asumimos con los temas a los que nos abocamos. Siempre hemos entendido el ejercicio de defender la libertad de expresión. Hay hechos que hemos venido denunciando como el de Franco Oscari – detención asociada a la disputas de tierras de familias productoras rurales con dueños de grandes extensiones- o la “causa de los tuiteros” – acusación a un docente universitario y un serigrafista por retuitear un mensaje referido a la vida privada del exgobernador Morales-. En el 2023 la represión fue brutal. Se disparaban a los ojos en la cara. Se presentó entonces un informe que lo tomó la Defensoría del Público.

La violencia estructural se refleja también en las mujeres periodistas. ¿Cómo incide o se presenta el sesgo de género en el periodismo de su provincia? ¿Difiere de otras regiones del país?

– Es un tema difícil porque diría que las mujeres somos más encaradoras. Tenemos una mirada más fuerte o más comprometida en relación a la perspectiva de género para temas que son de mayor sensibilidad. También, como en otros lugares, en Jujuy se puede ver una desigualdad importante en roles que todavía cuestan ser ocupados por mujeres como, por ejemplo, cargos de mayor jerarquía. Somos pocas, pero es un ir construyendo

*www.cispren.org.ar

Fotografía: Gentileza de Mariana Mamaní.