Compartimos el texto expresado en Tribunales Federales por Paula Mónaco Felipe, hija de Ester Felipe y del periodista Luis Mónaco, cuando se dio a conocer la identidad de los 17 cuerpos identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), en las excavaciones realizadas en la Loma del Torito, en predios del Ejército próximos al ex Centro Clandestino de Detención «La Perla»

Por Paula Mónaco Felipe (*)

Ir a la comisaría. 

Ir a la fábrica militar de pólvoras y explosivos.

Golpear las puertas de cuanta institución se conozca, desde el Arzobispado a las Naciones Unidas.

Mandar cartas a militares, cancilleres, embajadas.

Presentar un hábeas corpus cuando el sólo hecho de hacerlo era arriesgar la vida.

Presentar dos, tres, muchos hábeas corpus.

Dar testimonio ante la Comisión Nacional de Desaparición de Personas, la Conadep.

Dar testimonio en Argentina, Alemania, México. Dar testimonio donde sea.

Resistir a la tristeza que todo lo invadía en cada reunión familiar, cada cumpleaños, Navidad o aniversario.

Pelear por ser felices.

Pensar -y hacer- el reloj de sol Memoria sin tiempo, un espacio público de memoria en Villa María.

Participar en muchísimas charlas, mesas de debate, presentaciones.

Dar todas las entrevistas posibles.

Marchar en todas las ciudades posibles.

Sumarse a fundar la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, la APDN.

Sumarse a la Federación Latinoamericana de Familiares de Personas Desaparecidas, FEDEFAM.

 Sumarse a Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio. H.I.J.O.S.

Presentar una querella contra el Estado argentino para pedir que abra Juicios por la Verdad.

Presentar otra para que investigue qué pasó. Y otra para que se buscaran enterramientos clandestinos.

Muchas visitas a tribunales, mucho firmar papeles que nunca sabíamos en qué acabarían.

Todo eso cabe dentro del verbo buscar.

Son algunas de las muchas cosas que hemos hecho para buscar a Ester y Luis. Y somos muchos, porque la desaparición forzada es como tirar una piedra en un estanque: genera ondas de dolor que se extienden a padres, hermanos, sobrinos, tíos, amigos.  A nosotros nos ha afectado ya en cuatro generaciones.

Hemos reaccionado buscándolos, nosotros una familia unida por sangre pero también por amor.

Gregorio Felipe, Ester López, Jorge Felipe, Oscar Felipe, Liliana Felipe, Fedor Mónaco, Laura Felipe, Virginia Felipe, Carmen Felipe, Verónica Felipe, Fernando Felipe, Micaela Felipe, Camila Felipe, Soledad Felipe, Luz Felipe, Federico Felipe, Alfredo Felipe, Francisco Felipe, Facundo Felipe, Azul Guzmán Felipe, Dolores Escurra Felipe, Benjamin Felipe, Catalina Felipe, Amparo Felipe, Julian Asensio Felipe, Fermín Felipe, Genaro Felipe, Clara Asensio Felipe, Imanol Felipe, Jazmín Felipe, Amadeo Felipe, Simon Felipe, Felipe López Seco, Guadalupe Alessio, León López Seco, Giuseppe Espósito Vicente Alessio, Santiago Felipe, Fausto Álvarez, Juana Rossit, Miguel Tovar, Camilo Tovar Mónaco, Jesusa Rodríguez, Anita Rosa Sáenz, Mónica Comini, Ana M. Colque, Norma I. González, Roy Manley, Diego López Seco, Natalia Spaini, Anahí Carpené, Diego Álvarez, Marcos Gili, Virginia Lanza, Alicia Rodríguez, Jorge Neder, Cristina Angeli.

Y no sólo nosotros.

También el Colegio de Psicólogos de Villa María poniéndole el nombre Ester Felipe a su biblioteca; el Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba nombrando Luis Mónaco a la suya. Las comisiones ciudadanas de memoria de Las Varillas y Villa María haciendo carteles, vigilias, videos cada año. La Asociación de Reporteros Gráficos de Argentina sosteniendo la foto de Luis cada 24 de marzo. Cada persona que cada 24 de marzo carga sus fotos aún sin conocerles.

Nuestros abogados en este caminar: Martín Fresneda, Lyllan Luque, Claudio Orosz, Rubén Arroyo, María Teresa Sánchez y Ramiro Fresneda. Los compañeros del área de legales de H.I.J.O.S. La fiscal Filoñuk, el fiscal Trotta, los jueces que sí escucharon como Díaz Gavier y Vaca Narvaja, Miguel Ceballos, el personal judicial que sí trabaja por hacer posible las distintas formas de justicia (aunque no sepamos sus nombres). Los compañeros del Equipo Argentino de Antropología Forense, el geólogo Guillermo Sagripanti, la cooperativa Roby Santucho. Silvita Di Toffino recorriendo la provincia para tomar muestras de ADN, buscando a familiares como buscó a mis tíos para que dieran la suya. Sin ese ese andar -y esa decisión- hoy no podríamos tener tantas identificaciones.

También los compañeros de La Perla, del Archivo Provincial de la Memoria, de H.I.J.O.S., Abuelas y Familiares con tantos -tanto- que han hecho. Han sido miles, muchos miles de esfuerzos los que han permitido encontrar a Ester y a Luis. Por eso hoy queremos decir decir gracias, millones de veces gracias.

Estoy convencida de que cada uno de esos esfuerzos empalmados, encadenados, sumados, han formado una gran ola hermosa que movió al mundo y cambió al destino. Después de 48 años y 3 meses de buscar, hoy empiezo a entender lo que puede significar el verbo encontrar.

Encontrar a personas desaparecidas es sacarlas lugar oscuro donde los quisieron esconder para siempre. Arrebatarlas. Recuperarlas.

Cortar el hilo de la crueldad.

Decir aquí está la prueba: los desaparecidos existieron, existen. Eso no se puede negar. Encontrar es la sorprendente y fabulosa posibilidad de por fin traerlos con nosotros. Sepultarlos junto a quienes les quisieron.

Descubrir un mundo con colores nuevos, hermosos. Un mundo con sol. Encontrar es descubrir una inesperada -y desconocida- forma de felicidad. Con Ester y Luis de regreso, hoy somos mucho más felices.

 Esos pedacitos suyos -y digo pedacitos como formas hermosas, añoradas-, son muy valiosos. Siento que la tierra los cobijó, los guardó, y nos los devuelve hoy con mucho amor. Pedacitos rebeldes y maravillosos, se escurrieron a las máquinas del horror. Sortearon el tiempo, la inmensidad, y se rebelan luminosos ahora.

Además, llegan juntos, permanecieron juntos. Ester y Luis se mantuvieron juntos en la oscuridad. Sigo tratando de descifrar qué significa ese mensaje de amor.

Juntos también se mantuvieron muchos compañeros que hoy regresan con sus familias. Son como un colectivo bajo tierra, dice Graciela Geuna.

Y tienen la hermosa terquedad de aparecer justo ahora cuando el viento está en contra, cuando el gobierno argentino niega las desapariciones y el mundo atiza fascismos.

Estos días, para nosotros, están teñidos con el brillo del verbo encontrar. Que viene con muchos abrazos, quita capas grises a la vida, nos hace mucho más felices. Y perdón que insista con esa idea pero es que así me siento: feliz.

Y quisiera que esto mismo pueda sentir cada una de las 30 mil familias que han vivido el infierno oscuro de la desaparición forzada. Queremos este nuevo modo de felicidad para todes.

 Que se destinen los recursos, se tomen las decisiones, se haga todo lo posible para que les encontremos ya. Para que sus familias puedan vivirlo y no morir en el camino como mis abuelos Gregorio y Ester, mis tíos Jorge y Oscar.

Hoy venimos a agradecer. A compartir.

A decir bienvenidos de regreso, Ester y Luis. Bienvenidos de regreso, 17 compañeros Esto no acaba ahora: seguiremos a cada uno de quienes nos faltan. Hasta encontrarles.

                                                                                                                                                                                                Córdoba, 12 de mayo de 2026

*El texto fue cedido por Paula Mónaco Felipe a Cispren.

Imágenes: Cispren.

La obra «Homenaje» (11/01/1988),  fue realizado por su padre, el artista plástico Luis Enrique Mónaco.  Colección Cispren.