El 17 de Octubre, en el Centro Cultural Córdoba, se celebró un nuevo aniversario del nacimiento de Abuelas de Plaza de Mayo. En el escenario, cómodamente sentados, Sonia Torres y Horacio Verbitsky, dispuestos a ser entrevistados por el periodista Alejandro Mareco. Por más de una hora dialogaron sobre el proceso de acumulación que, con avances y retrocesos, condujo al logro de políticas de memoria, verdad y justicia. Ambos destacaron la importancia del movimiento de derechos humanos.

Por Katy García*

Ale Mareco

Alejandro Mareco

El periodista Alejandro Mareco ofició de presentador. Habló de las trayectorias. Destacó la vasta obra del periodista y analizó que “Durante los últimos 30 años, sus investigaciones y artículos periodísticos de los domingos en Pagina 12, han alumbrado, sacudido, conmocionado y, sobre todo, revelado. Estas cosas le han valido, entre otras reacciones persecutorias, el deseo del presidente (Mauricio) Macri de embarcarlo en un Cohete a la Luna junto con otros 560 argentinos molestos para sus intereses. Claro, es que Horacio había revelado que el propio hermano del presidente había sido beneficiado con el blanqueo por más 600 millones”, manifestó.

Y explicó además la creación del portal El Cohete a la luna que semanalmente ofrece informes y análisis políticos realizados por periodistas, especialistas, y escritores. Eligió un texto de la sección “La música que escuché al escribir” donde Verbitsky le cuenta a sus lectores que la semana pasada mientras escuchaba “La muerte y la doncella, cuarteto para cuerdas de Franz Schubert”, se enteró “de la condena a los torturadores que violaron a Silvia Suppo y luego forzaron a abortar. Es un fallo histórico que, a su vez, ayuda a entender porqué no es posible un Bolsonaro en la Argentina”. Y es en este punto que anuncia: “voy al encuentro de Sonia Torres”.

Ida y vuelta

Tras destacar la importancia de los juicios y reconocer la tarea de los Organismos de derechos humanos “aún en los años de indiferencia y adversidad”, Mareco trazó un perfil de Sonia Torres donde valora su lucha incansable y ejemplar. “Es nuestro emblema, nuestra madre, nuestra abuela. Ella es una de las mejores imágenes que nos puede devolver en una sola vida nuestro espejo colectivo (…). Si ella está de pie, nosotros lo estamos y seguimos como ella nos lo enseñó”, dijo, conmovido. Y leyó un párrafo de unas declaraciones realizadas tras la sentencia de la megacausa La Perla. Entre otras cosas había expresado: “Ni siquiera pienso que los culpables mueran en la cárcel. Las Abuelas trabajamos desde el amor, solo queremos justicia como la que hicieron este Tribunal y los tres fiscales (…) Para que los argentinos tomemos conciencia, para que no haya impunidad”.

Luego dio paso a la conversación donde no faltaron el humor y la ironía. Sonia tomó el micrófono y dijo con firmeza: “Demasiados halagos para una sola persona. Soy una de las tantas madres que perdieron a sus hijos y nietos. No soy una mujer heroica. Soy una madre del pueblo a la que le robaron sus hijos y nieto”. Agregó que han pasado 42 años desde que empezó la búsqueda de su hija Silvina Parodi, embarazada de seis meses y medio, y su esposo Daniel Orozco, secuestrados y desaparecidos durante la represión ilegal.

Complicidades

los dos juntos

Sonia Torres y Horacio Verbitsky repasan la historia reciente

Respondiendo a la pregunta inicial sobre cómo conoció al periodista contó que lo leía en el diario Página 12 pero deseaba verlo en persona. Con la abogada María Teresa Sánchez viajaron a Buenos Aires y fue ahí que decidieron visitarlo en su estudio. “Pensaba que sería un lugar fastuoso, amplio, pero en realidad era más bien un refugio lleno de libros y con una foto con Perón”, comenta, risueña y le dice que se lo veía muy joven. Horacio asiente y agrega que ambos son “comeaños” porque son mucho más viejos de lo que parecen. Y acotó que ahora sumó la foto con Néstor Kirchner. Evocó, que en aquellos años, ya se contactaba con lxs abogadxs Marité Sánchez, el Gringo Zanotti, María Elba Martínez, el Petiso Arroyo, y Luis Reinaudi con quien mantenía una relación especial porque sus padres se conocían por cuestiones laborales. María Elba, fue su abogada ante la CIDH donde lograron que se derogue el desacato. Y presentaron una denuncia ante el Juzgado federal N° 3 a cargo de Cristina Garzón de Lascano contra el arzobispo Raúl Francisco Primatesta por el robo de bebes.

El tema fue cajoneado y no tuvo difusión en los medios masivos. En torno a esta complicidad eclesiástica citó varios ejemplos. Entre ellos a la monja Monserrat Trigo citada a declarar en el juicio por el robo del nieto de Sonia. Días previos a la fecha, se fue del país. Otro caso resonante fue el de “Christian Von Wernich quien fue encontrado en Chile oficiando con nombre falso”.

Sonia completó. “No hay duda de que la Iglesia es cómplice de la dictadura porque si hubiera salido a decirle a los militares que dejaran de matar, no habría 30 mil desaparecidos, 500 niños robados y 52 embarazadas baleadas con sus niños en la panza”. Más adelante dirá que este hecho fue “escabroso”.

Narró las gestiones que hizo a través de un emisario ante el Papa Francisco (Jorge Bergoglio) para que la religiosa nombrada declare. Finalmente se le informó que había sido liberada de toda restricción, no obstante,  la mujer eligió guardar silencio. “Mi nieto cumplió el 14 de junio pasado 42 años. Y lo voy a encontrar antes de partir”, dijo, convencida.

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Vista parcial de la sala. Las abogadas del equipo de Abuelas, Marité Sánchez y María Eugenia Taquela.

A brazo partido

Ambos opinaron sobre los tiempos adversos a los que aludió Mareco en una de las preguntas. Sonia contó que al principio (las madres) se fueron conociendo y que se prometieron dejar de lado las diferencias y priorizar la búsqueda de los hijos. “Tuvimos adversidades, pudimos zanjarlas, y aquí estamos. Nos gusta trabajar desde el amor porque el odio no construye nada “, enfatizó. Cabe recordar que Irma Ramacciotti y Otilia Lescano de Argañaraz, fallecidas, fueron cofundadoras de la filial de Abuelas.

Horacio recordó a Emilio Mignone y detalló la tarea desplegada desde el Cels para desbloquear el silencio local y dar a conocer en el exterior lo que estaba pasando. Aquí recordó la labor de la cordobesa Adriana Lesgart. También se refirió a otras acciones como “La persistencia de las madres en las rondas, los habeas Corpus, así como el trabajo conjunto de Mignone y Augusto Comte que teoriza sobre la represión en Argentina y que fue presentado en París” labor en la que participó Sara Solarz de Osatinsky.

A la vez, subrayó la importancia del contexto internacional, las organizaciones y personas que ejercieron influencia para que pudiera venir la CIDH. En este punto recordó que la primera reunión de la Comisión fue con Primatesta. Le pidieron un espacio para realizar las entrevistas y obtener los testimonios. La respuesta fue que “la Iglesia no estaba para estas cosas”. En realidad, dice, quería congraciarse con la dictadura.

Acumulación

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Vista lateral de la sala. Entre los asistentes, el legislador provincial Martín Fresneda, la directora de DD.HH de la Municipalidad,Guadalupe Mías, y más atrás el fiscal Carlos Gonella, en segunda fila.

Tras analizar el periodo democrático, el Juicio a los Juntas, los objetivos del gobierno de Alfonsín, opinó que “Fue un proceso gradual, de acumulación”. Que no cesó “a pesar de todos los contratiempos” donde el tema pasa a ser la preocupación de sectores más amplios. Por caso, las organizaciones sindicales que tardaron unas más que otras en asumir que la mayor cantidad de víctimas eran trabajadores. También repasó la época de Menem cuando los torturadores (Juan Carlos) Rolón y (Antonio) Pernías habían sido propuestos para ascensos que luego el Senado de la Nación impidió. “Ese fue otro punto de inflexión”, destacó – aludiendo al análisis en términos de proceso-, al que se suman el encuentro con (Alfredo) Scilingo quien le confesó haber participado de los vuelos de la muerte. La publicación del libro y la conmoción que ese hecho produjo. Otros hitos relatados como la autocrítica de Balsa, las leyes del perdón, la reapertura de los juicios por la verdad, y la ventana que se les abre a las Abuelas para reclamar por el robo de bebes “tuvieron una importancia fundamental”.

Señaló además que cuando llegó Néstor Kirchner había más de un centenar de militares detenidos. Y que fue “la lucha del movimiento de derechos humanos lo que le permitió al presidente llevar adelante su política de derechos humanos”. En esa línea histórica recordó que cuando el Cels pidió que bajaran los cuadros de los genocidas fueron escuchados y la acción se llevó a cabo. Incluso, fueron invitados a participar en forma directa. Pero ni él ni Estela de Carlotto aceptaron. “Y bueno, me perdí una foto histórica que desde lo personal lo siento, pero desde el punto de vista político creo que hice lo correcto”, reflexionó.

Sonia agregó que a veces les preguntan si son “kirchneristas” y ellas responden que sí. Aun cuando tengan diferencias “fueron los Kirchner los que nos escucharon y pusieron en marcha las políticas de memoria verdad y justicia”, sostuvo.

libertad milagro

Sonia, Horacio y Luciana, recuerdan que Milagro Sala sigue presa

Hay recambio

Sobre el final se les pidió que dejaran un mensaje para los jóvenes. Sonia manifestó que es “muy optimista” y contó que la nieta más chica tiene 18 años y los demás son bisnietos “que tienen mucha fuerza y ganas de militar”. Y argumentó que “La prueba está en la última marcha del 24 de marzo donde las tres cuartas partes (de las columnas) eran jóvenes. Y eso de alguna forma reivindica la lucha de nuestros hijos que ya no están”, resaltó.

Para Horacio claramente “Ya se ha producido el relevo generacional, sobre todo en la mitad femenina de la sociedad. A mi juicio, el movimiento iniciado por “Ni Una Menos” está llamado a modificar las relaciones de poder en la Argentina, del mismo modo que fue la aparición la clase obrera como actor político a partir del 17 de octubre de 1945, y la aparición del movimiento de derechos humanos desde la primera ronda de las madres en 1977”. Analizó en este sentido que el movimiento de mujeres tiene la misma potencialidad, no tiene una agenda restrictiva, es trasversal y generosa. “Hay una nueva clase trabajadora y una nueva clase media que creció sin miedos”, dijo, refiriéndose a los nacidos en democracia.

Recalcó, como lo hace habitualmente, que los lugares son las personas con las que se relaciona. Así, Córdoba es Sonia Torres, Marité Sánchez, Vitín Baronetto y lo fue María Elba Martínez. Son las relaciones personales, la gente que milita, que se la juega, que lucha y consigue cosas”, ratificó.

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Luciana Juri, dejó todo en el escenario

El cierre del acto fue musical. La cantora Luciana Juri interpretó un conjunto de canciones del folcklore latinoamericano que un público entusiasta compensó con el aplauso.

 

*Agencia Prensared

Fotografia Nicolás Castiglioni y Mechi Ferreyra

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