Héctor Brondo, integrante de la comisión interna gremial del diario La Voz del Interior, delegado paritario, y miembro de la Comisión Directiva del Cispren, da cuenta de la ardua y trabada negociación paritaria que afrontan los trabajadores de prensa, en relación de dependencia, con las patronales locales que se niegan a cerrar el acuerdo de 2019.

Por Héctor Brondo*

Brondo con cartelEdit

Integro desde hace 25 años la comisión gremial interna de LA VOZ DEL INTERIOR. También, desde 2006 represento a los trabajadores del centenario diario cordobés (una de las naves insignias del Grupo Clarín en el interior del país) en las negociaciones paritarias que, poco antes, reestableciera el expresidente Néstor Kirchner.

Ese espacio para discutir todos los años los salarios y las condiciones laborales del sector funciona en el ámbito de la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Además, desde 2015 soy miembro de la Comisión Directiva del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de la Provincia de Córdoba (CISPREN).

En tanto tiempo de rodaje gremial, no recuerdo que los representantes de las Empresas Periodísticas de Córdoba hayan ensayado un acting de una manera tan burda, descarada e impúdica como lo hicieron durante la audiencia que se llevó a cabo ayer a la siesta en la sede laboral de 27 de Abril 351, donde concurrimos, una vez más, con la intención de cerrar las paritarias de 2019 (¡sí, de 2019!) que en nuestro caso vencen en marzo próximo.

Los negociadores de las seis mayores empresas periodísticas de la ciudad de Córdoba (que el año pasado se repartieron unos $800.000.000 de los casi $1.800.000.000 que el Gobierno de Córdoba gastó en publicidad / https://cutt.ly/yrSYwFm) – y las tres más poderosas del interior de la provincia (que recibieron una buena tajada de esa torta) insistieron con una propuesta que, con viento a favor y en bajada, nos dejaría 15 puntos porcentuales debajo de la inflación de 2019, que fue del 53,8%, la más alta desde 1991.
De esa forma, nuestro salario básico de referencia seguiría por debajo de la línea de pobreza. Vale recordar que, en 2018, el poder adquisitivo del salario de los trabajadores de prensa perdió 18% y casi 10% en 2017.
Voy a los números para ver si se entiende mejor.

En diciembre último, una familia tipo en el país debía tener un ingreso de $38.960 para no ser pobre, según el INDEC.
Ese mes, el salario básico de un trabajador de prensa con cargo de redactor (el que se toma como referencia en la negociación paritaria) era de $30.480.
El mismo básico tomaron las empresas para liquidar los sueldos de enero, mes en el que seguramente la línea de pobreza superará los $40.000 (se va a conocer en pocos días).

Pero lo más afrentoso que debimos soportar los delegados paritarios ayer no fue ese reiterado intento de humillación sino la pretensión absurda de que, además, aceptemos absorber los $ 4.000 que el Gobierno Nacional dispuso por decreto para todos los trabajadores en relación de dependencia y que se liquidaran en dos cuotas: una de $ 3.000 en enero y la restante, de $1.000, en febrero.
El texto del decreto dice de manera expresa que el incremento “deberá ser absorbido por las futuras negociaciones paritarias” y “no deberá ser tenido en cuenta para el cálculo de ningún adicional salarial previsto en el convenio colectivo o en el contrato individual de trabajo”.

En cierto que los gremios con más “poder de fuego” se pueden dar el lujo de acordar un criterio distinto mediante negociación colectiva. Pero si tenemos en cuenta que sólo cinco de los 3.300 sindicatos del país lograron “empatarle” o “ganarle” a la inflación en 2019 (con un gol sobre la hora y de penal), está claro que para el resto tendría un efecto ruinoso (https://www.clarin.com/…/5-gremios-ganaron-inflacion-53-8-2…)

Nos quisieron hacer cómplices a los delegados paritarios de esa inmoralidad.
Los representantes de las empresas, hay que reconocerles, tienen gran capacidad de lobby y de presión. Pero carecen absolutamente de talento histriónico.

No son creíbles para nada cuando intentan interpretar -como en la audiencia de ayer- el rol de víctimas ni cuando recitan con escasa convicción argumentos fabulosos que la realidad (la única verdad) tarda segundos en demoler.

Para que lo tengan en claro:
A MUCHOS TRABAJADORES DE PRENSA DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA NOS EMPOBRECIERON, PERO SEGUIMOS SIENDO TRABAJADORES DIGNOS.

*Periodista, miembro de la Comisión Directiva del Cispren. Texto publicado en su cuenta de Facebook.

Fotografía Archivo

www.cispren.org.ar