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06ago 2018

En una carta dirigida a Julio Saguier, vicepresidente de la empresa, Luis Miguel Baronetto refuta los argumentos de un editorial que no solo impugna el proceso de beatificación de Enrique Angelelli anunciado por el Vaticano sino que cuestiona la sentencia condenatoria dictada por la justicia federal argentina y ratificada por la CSJN. Desde la Iglesia católica el Obispo Marcelo Colombo cuestionó en duros términos la polémica opinión.

Por Katy García*

 Baroneto autorLuis Miguel Baronetto, querellante en la causa por el asesinato de Monseñor Enrique Angelelli y presidente del Centro Tiempo Latinoamericano, rebate los argumentos del editorial publicado el pasado 30 de julio, por el periódico La Nación. El artículo afirma desde el título que se trata de “Una beatificación de tono político-ideológico” porque interpreta que “de ninguna manera –el obispo- constituye el modelo de ejemplaridad cristiana que la Iglesia exige para iniciar un proceso de canonización”. Critica, claramente, el proceso de beatificación llevado adelante por la justicia canónica del Vaticano.

 

No obstante, gran parte del texto está dedicada a poner en cuestión la sentencia condenatoria dictada, en 2014, por el Tribunal Oral Federal en lo criminal de la Rioja y ratificada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN). Coherente con la línea editorial – tribuna de doctrina-, apela a la teoría de los dos demonios y al negacionismo para denostar ambos procesos. Particularmente, pone el foco en las pruebas que la justicia federal desmontó durante el juicio por crímenes de lesa humanidad que juzgó y condenó a los responsables del asesinato del pastor.

Baronetto responde en 10 puntos lo que considera un “cúmulo de errores” referidos a los hechos ya probados durante el juicio realizado en la ciudad de La Rioja, luego de 38 años de impunidad. La causa caratulada como “Menéndez, Luciano Benjamín, Estrella, Luis Fernando, Videla, Jorge Rafael, y Romero, Juan Carlos; acusados de homicidio agravado p/el concurso de dos o más personas en concurso real con asociación ilícita”, había sido elevada a juicio en 2012. El punto 11 lo dedica al tema de la canonización.

El también biógrafo del sacerdote señala que lo hace en defensa del derecho a la información de los/as lectores/as del diario y por respeto a la memoria del obispo. La carta llegó a destino. Habrá que ver si es tomada en cuenta y en consecuencia hacerla visible como réplica.

Las Pruebas de la condena

La teoría del accidente que fue homicidio

La teoría del accidente que fue homicidio

Aquí la transcripción del punteo que contradice una tras otra las afirmaciones publicadas que generan confusión. (Ver link al final)

1- El médico Cappeletti, que atendió a P. Arturo Pinto al llegar al hospital de Chamical, declaró: que Pinto no podía hablar por la fractura del maxilar inferior y la inflamación de la lengua. Pese a ello los policías sumariantes le hicieron firmar un breve escrito fraguado en la madrugada del 5 de agosto de 1976 en el mismo hospital.

2- Tampoco pudo declarar después, porque tal como surge de las constancias, el sumario policial se archivó el 31 de agosto de 1976, cuando Pinto aún no había regresado de su internación y recuperación en Córdoba.

3- La primera reapertura de la causa se produjo en septiembre de 1983, a raíz de declaraciones del Obispo de Neuquén Mons. Jaime De Nevares, en el marco de los homenajes a Mons. Angelelli, también presididos por los obispos Jorge Novak, Miguel Hesayne y Marcelo Mendiharat.

4- Apenas el Juez de Instrucción Aldo Morales resolvió el 19 de junio de 1986 que la muerte de Mons. Angelelli había sido “un homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima”, el Coronel Eduardo de Casas miembro de inteligencia del ejército, desarrolló un rápida tarea contactando al entonces obispo de La Rioja Bernardo Witte, a quien le presentó un supuesto testigo: Raúl Alberto Nacuzzi, que nunca declaró ante la justicia. Y según manifestó su segunda esposa (el 9 de mayo de 2014) en la audiencia del juicio, mantenía relaciones con los militares del Batallón de Ingenieros de la Rioja, concurría al mismo y era visitado en su casa, ocasiones en que la esposa, según declaró bajo juramento, debía retirarse de su vivienda.

5- Este Coronel De Casas, interventor de la policía federal de La Rioja, logró que el obispo Witte certificara una manifestación privada de Raúl Nacuzzi, la que fue depositada en la escribanía de Ilda Rearte de Mercado, quien cuando se produjo la segunda reapertura de la causa en el 2006, la aportó al Juzgado Federal de La Rioja.

6- Copia de esa manifestación de Nacuzzi y un “peritaje extrajudicial” efectuado por el Cnel. Maximiano Payba, se acumularon en actuaciones secretas de los servicios de inteligencia, que incluyeron informes sobre recordaciones y homenajes al obispo Angelelli hasta los años noventa. Estas actuaciones llegaron al Tribunal en el 2014 por dos vías: por un lado las incorporó el entonces también acusado por el crimen ex Gral. Jorge Rafael Videla, quien además dijo al juez que dichas copias le habían sido proporcionadas por su colaborador Cnel. Eduardo de Casas. La copia mecanografiada del peritaje del Cnel. Payba, estaba titulada en forma manuscrita diciendo que había sido realizada “a pedido del obispo Witte”. La otra copia, que llegó con la documentación aportada por el Conferencia Episcopal Argentina, no tenía título manuscrito alguno.

Y cuando el Tte. Cnel. Payba declaró por videoconferencia en el juicio dijo que la había realizado a pedido del área de inteligencia del Estado Mayor del Ejército. Esta maniobra para desviar la investigación concluyó cuando la Cámara Federal de Córdoba aplicó las leyes de obediencia debida y punto final a los entonces acusados, sobreseyendo provisionalmente la causa.

7- Dieciséis años después, en 2006, tras producirse por segunda vez la reapertura de la causa al anularse las leyes referidas; y al resolver el Episcopado Argentino, encabezado por el Cardenal Bergoglio, la creación de una Comisión Ad Hoc para dilucidar la verdad sobre la muerte de Mons. Angelelli, se inició la segunda etapa del plan de ocultamiento – como lo calificó el Tribunal juzgador -, esta vez encabezado por el general Jorge Eduardo Apa, jefe de inteligencia “Subversiva Terrorista” del Estado Mayor del Ejército. Su objetivo principal estuvo dirigido a ofrecer sus “informaciones” a los obispos, especialmente a Mons. Carmelo Giaquinta y Mons. Roberto Rodríguez (entonces obispo de La Rioja) de la Comisión Ad Hoc, con quienes lograron reunirse en el Cenáculo “La Montonera”. A la máxima jerarquía el Gral. Apa escribió: “…La iglesia sería víctima de una maniobra perversa”…al instrumentar “la muerte de Angelelli como martirio…”.

8- En relación al “otro vehículo”, las primeras menciones fueron las aportadas por el personal del hospital de Chamical que atendió al sobreviviente Pinto y en su estado de shock balbuceó su existencia. En el expediente se encuentra reiterada por Nicolás Fernetti y Fernando Perotta, dos de las personas que llegaron al lugar pocos minutos después; y las declaraciones de los sacerdotes Gervasio Mecca y Esteban Inestal, quienes recordaron que en 1977 al dirigirse a Chamical, al pasar por el lugar del hecho, el P. Pinto les refirió la presencia de un auto blanco, con alitas en las puntas, tipo Peugeot.

Arturo Pinto, acompañante del obispo en su último viaje, fue el único testigo presencial que pudo declarar por primera vez ante la Justicia en 1984. Allí contó la maniobra del auto blanco que provocó el vuelco de la camioneta del obispo Angelelli ocasionando su muerte inmediata. Esta declaración fue reiterada en términos similares en varias oportunidades tanto en las etapas instructorias como en el juicio.

El chapista Nelson Ibañez, declaró que la camioneta era de color blanco hielo y tenía una mancha como hubiese sido rozada por un auto color blanco tiza. Es absolutamente falso que “otros testigos declararon no haber visto otro vehículo en el lugar”. Si, en cambio el oficial Pio Tanquía, que encabezó la primera comitiva policial que llegó al lugar del hecho. El policía dijo que vio un auto blanco, que le pareció un Peugeot 504, a poca distancia entre unos árboles al costado de la ruta. Y lo vio en dos oportunidades, al llegar al lugar y poco después cuando regresó al puesto policial de Punta de Los Llanos.

9- Dentro de las falsedades contenidas en los informes de inteligencia aportados a la causa judicial por el Archivo de la Comisión de la Memoria de La Plata, abundan escritos que endilgan vinculaciones del obispo Angelelli con la “subversión”, sin que en caso alguno esté respaldado en prueba objetiva y documentada. Pero fueron justamente esos informes maliciosos los que abonaron las mentes asesinas de los militares que ordenaron ejecutar el crimen. Sólo con aviesa intención se puede apelar a una foto recortada, que originalmente fue publicada con epígrafe e información sobre las refacciones de una sala de primeros auxilios en el barrio “4 de junio” de la periferia riojana en 1973, por jóvenes peronistas.

10- Son falsas también, y temerarias, las afirmaciones acerca de sus homilías. En ninguno de los cuatro tomos que publican todas sus homilías se encuentran palabras que no sean convocatorias a bregar por la justicia y por la paz. Y específicamente la denuncia de todas las formas de “cómo se mata la vida”, en su carta pastoral de Cuaresma de 1976.

11- Conociendo en profundidad el proceso judicial y la responsabilidad con que se actuó en la causa canónica, alentamos que el testimonio ejemplar del obispo católico Enrique Angelelli, nos contagie de su compromiso con la verdad, la justicia y la paz.

Profetas del odio

Sobre este punto el Obispo Marcelo Colombo también manifestó su desacuerdo a través de la Agencia Informativa de la Iglesia Católica (AICA). En uno de los párrafos reprocha la posición del diario que “menosprecia el rigor jurídico de la justicia humana que en sucesivas intervenciones, primero en La Rioja a partir de la actuación ejemplar del doctor Aldo Morales y años después de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los indultos, en la justicia federal, tuvieron a su cargo el estudio de las circunstancias y los autores del atentado que terminó con la vida de monseñor Angelelli”.

Durante la misa celebrada el sábado 4 de agosto, a 42 años del asesinato del obispo, y en memoria del laico Wenceslao Pedernera y de los curas Gabriel Longueville y Carlos de Dios Muria, también víctimas de la dictadura cívico militar, les habló a los fieles acerca de “los profetas del odio que en su omnipotencia se sienten dueños de este país, cuando creíamos que la democracia era fuerte para que no volvieran a insinuarse los ideólogos de la seguridad nacional”.

*Redacción Agencia Prensared

Ver texto del editorial aquí

Respuesta de Marcelo Colombo

Fotografías Archivo Agencia Prensared

 

 

03ago 2018

En el Centro de Documentación “Juan Carlos Garat” ,del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación (Cispren), se realizó la entrega de premios y menciones de la novena edición del Premio Sin Presiones que organiza el Instituto de Salud laboral y Medio Ambiente (Islyma-CTA). Fue el martes 31 de julio.

Por Redacción

El concurso de expresión escrita comenzó en 2010. En esta ocasión se organizó con el Instituto de Salud y Seguridad de los Trabajadores/as (ISST) de ATE. Silvia Belga, integrante de la  Comisión Directiva del ISLyMA, coordina el concurso. Los trabajos narran vivencias únicas ocurridas desde que salen hasta que vuelven de sus lugares de trabajo. Y lo que ocurre mientras realizan sus tareas. Se abordan temáticas que revelan malas condiciones de ambiente y salud de los trabajadores que podrían provocar enfermedades y muerte. Año tras año se reciben numerosos trabajos que dan cuenta de diferentes experiencias. El jurado estuvo a cargo de Teresa Amatta (ISST-ATE), Jorge Yabkowski (Médico, miembro de la Mesa Ejecutiva Nacional de CTA-A) y María Dolores Bertarelli (ISLyMA).

Silvia belga

Silvia Belga y el Jurado

Aquí, se publican los tres primeros premios.

 LOS PREMIOS

Primer Premio del 9º Concurso “Sin Presiones”

Título: “PRIMERA HORA”

Primer Premio Taconás

Primer Premio

 

Por Miguel Toconás *

Terminaba junio y sentía en el aire la soledad de los desamparados.

Tenía el privilegio de una ducha caliente para cortar el sueño que no me dejaba comenzar la rutina. Una taza de café y tostadas de ayer acompañaban mi lento despertar.

Ya transcurría el día veinticinco y mis ahorros no alcanzaban ni para el colectivo de ida al trabajo, había entrado en un círculo vicioso de realizar reemplazos en los hospitales del estado y cobrar dentro de quien sabe cuándo.

Por ese entonces vivía en casa de mis padres y para llegar al Hospital de Niños debía caminar una hora y cuarto. Me despertaba tipo cuatro y media de la madrugada para poder llegar a las seis menos diez aproximadamente.

El frío secaba mi rostro y los zapatos medio gastados no estaban hechos para semejante caminata, odié el clima, odié el invierno, y a cada uno de los colectivos que pasaban como burlándose de mi pobreza.

Llegaba al Hospital y comenzaba a preparar el material para los niños que ya estaban esperando para la consulta de hematología, entonces, ellos madrugaron más que yo – pensé.

Mi humor estaba como el tiempo, mal, pero los niños te cambian la vida en un segundo.

Soledad Medina tenía una sonrisa enorme, dientes grandes como de conejo y unos ojos de muñeca. No podía ver su belleza porque tenía el rostro hinchado por la quimioterapia, un pañuelo gris cubría su vergüenza y las manos lastimadas permanecían cerca de su boca.

Ella y su madre venían de Ledesma que queda a dos horas de viaje hasta llegar a Jujuy capital, por supuesto que debieron tomar el último colectivo de la noche y dormir en la terminal para llegar siempre a primera hora.

Habíamos encontrado un punto en común ya que desde que había entrado a ese servicio decoré con dibujos para que se sintieran a gusto y no sea tan “hospital”. A ella también le gustaba dibujar y siempre me traía cosas nuevas. Fue la decoración más hermosa de toda mi vida.

Por alguna razón debía estar allí para recibir a esos niños y darles lo mejor de mi trabajo, punzar esas manitos era tan difícil y duro que te hace replantear tu profesión. Los niños me eligieron y no dejaban que otro los tocase.

Una punción con lanceta en el pulpejo del dedo para una extracción de sangre en tubos capilares, frotis sanguíneos en portaobjetos para las coloraciones y la medición de la hemoglobina en un hemoglobinómetro.

El tiempo pasaba, pero ¿qué es el tiempo para todos nosotros que lo malgastamos en mirar televisión o simplemente dormir?; en cambio para estos niños el tiempo era precioso y solo podían usarlo para soñar y escuchar promesas de sus padres.

Soledad estaba quieta acurrucada en la falda de su madre esperando la próxima dosis de quimioterapia.

Mi juventud no permitía darme cuenta de lo que estaba viviendo, poco a poco descubrí el dolor de las personas y no me refiero al dolor físico sino al que provoca la desidia, la injusticia y la maldita contaminación ambiental.

Luego de la consulta con la doctora, pasaron a sala pues quedaron internadas.

No podía entender como esa madre soltera lograba soportar y reponerse para atender a su hija. La conocía desde abril y no hablaba mucho, todo lo que sabía era por su hija.

Sus defensas estaban bajas y muy anémica por lo que le indicaron una transfusión de glóbulos rojos y seis unidades de plaquetas.

Mientras su mamá fue a la capilla del hospital como siempre, me quedé cuidando que pasara la sangre.

¿Tienes miedo? – me preguntó Soledad.

Con tan solo nueve años descubrió el dolor y ganó una fortaleza increíble, siendo ella quien consolaba a su madre.

Me contó que su mamá trabajaba en una finca tabacalera y que le pagaban muy poco, a veces cuando no terminaba recibía mucho menos, por eso ella debía ayudar. Su tarea era recoger las hojas de tabaco y ponerlas a secar en los hornos.

La gente pudo haber prejuzgado a su madre por hacerla trabajar pero ignoraban que si no lo hacía no tendrían para comer. Pero nadie hacía nada por todos los niños que trabajaban en las plantaciones de tabaco exponiéndose a los agroquímicos con terribles consecuencias.

En una charla con la doctora me dijo que los casos de leucemia estaban aumentando y más en esa zona, cree que el contacto reiterado con este tipo de sustancias altera su nivel inmunológico y coincide con la aparición de leucemias.

La medicación la durmió y sin querer quedó sujetándome la chaqueta. Miraba sus manos maltratadas por el trabajo y ahora por los pinchazos. No encuentro explicación a tanta injusticia, por qué un niño debía trabajar para poder comer y por qué una madre entraba en un juego pernicioso del trabajo en negro. Vi que mi mala suerte no significaba nada para estas personas, puesto que mi salud no corría peligro. Simplemente lloré por haber sido tan desagradecido y quejarme por el viento, el frio, y los colectivos que no podía tomar.

Soledad me enseñó que no puedo quejarme de lo maravilloso de la vida.

Sí, tengo miedo – respondí a la pregunta que me hizo anteriormente con voz suave para no interrumpir su sueño.

Esa misma noche Soledad partió.

*Trabajador de la Salud, ciudad de Córdoba

El Jurado expresó:

“Emocionante relato de la cotidianeidad en los hospitales públicos, la injusta distribución de la riqueza, la crueldad de los agrotóxicos en la salud de les niñez y jóvenes, el miedo -más que a la vida- a tanta injusticia. Es Un relato sencillo conserva la fuerza en el planteo y el remate. Dialoga con mucha claridad entre su propio trabajo de enfermería con el trabajo de la madre de la paciente y la propia paciente. Trabajo infantil, contaminación por agrotóxicos, precarización laboral son descriptas con palabras simples y contundentes. Primera Hora es una historia y tiene un final impecable.”

Segundo Premio del 9º Concurso “Sin Presiones”

Título: “CRONICA DEL OLVIDO”

2º Premio Palladino

Segundo Premio

Por Walter Guillermo Palladino*

Conocí a María una fría mañana de junio del ‘93. En la sala de espera de un pequeño hospital enclavado en plena meseta patagónica, ella aguardaba su turno conmigo. Yo tenía tan solo 27 años y en el breve tiempo que llevaba ejerciendo, la poca experiencia se compensaba con el impulso de mi juventud y con el entusiasmo de trabajar en esta apasionante profesión de psicólogo. María en cambio tenía la experiencia y la sapiencia de sus 52 años de edad y sus casi 30 años de ejercer la docencia como maestra rural. Había cosas en común que atravesaban su humanidad y la mía y promovían en el encuentro terapéutico una empatía que me ayudó a comprender su realidad y sus circunstancias. Teníamos algo en común: nuestra procedencia, ya que ambos éramos cordobeses. Además, nuestro destino: aquel pueblito árido y ventoso alejado de los grandes centros de poder, de las grandes urbes, al cual habíamos llegado (ella casi tres décadas antes que yo) para desarrollar nuestras vocaciones. Y compartíamos la convicción de que ese -como tantos otros lugares recónditos de este extenso país- era un territorio donde, más que en otros, las personas con sus diversas profesiones u oficios eran necesarias, por no decir imprescindibles.

Ella y su esposo se habían radicado en este pueblo de 5000 habitantes veintinueve años atrás, exactamente un 18 de febrero de 1964. Ambos eran maestros, jóvenes e idealistas impulsados por el sueño de un lugar tranquilo donde criar a los hijos (aunque nunca pudieron ser padres), por llevar una vida libre de las avaricias y el anonimato de la ciudad. Él se quedó en la escuela del pueblo y ella eligió la escuelita de un paraje ubicado a seis leguas de distancia. La conmovió saber que llevaba cuatro años cerrada por falta de maestros; la movilizó el desafío… y su tremenda humanidad. Fueron sus convicciones las que la hicieron permanecer sin pensar jamás en volver al confort de su Córdoba natal, aun cuando a los cinco años de estar en esas tierras su marido murió en un accidente automovilístico. A pesar de la insistencia de sus familiares y amigos para que retornara, María se quedó y se fue arraigando como un árbol a la tierra. Y sus convicciones se colorearon de utopías y éstas, al decir de Eduardo Galeano, le sirvieron para caminar y seguir caminando por años las áridas y despobladas tierras de la meseta patagónica.

En la primera entrevista, mientras tomo sus datos personales y casi como aportándome un dato de su identidad me dice: “soy católica y peronista, católica por tradición y peronista por convicción” y agrega: “pero peronista de Perón y Evita”, acaso queriendo diferenciarse de las políticas neoliberales que gobiernan e impregnan el aire en esos años. Su rostro arrugado y su piel reseca no coinciden con su edad cronológica. “Si se queda en éstas tierras se pondrá igual que yo”, comenta, tal vez adivinando en mi mirada el asombro disonante entre sus años y las huellas que el tiempo ha marcado en su cuerpo. Y continúa: “la piel se va curtiendo de frío, viento y salitre y se va arrugando; algo parecido le va pasando al alma”.

María llegó a la consulta conmigo derivada por la Junta Médica del Consejo Provincial de Educación. Llevaba un año de carpeta psiquiátrica asistiendo una vez al mes a un psiquiatra en la capital provincial, y estaba medicada con antidepresivos. La Junta le había renovado la carpeta por sesenta días y le solicitaba, además de los informes psiquiátricos, valoración psicológica sugiriéndole iniciar un tratamiento.

Me entrega la solicitud de la Junta, leo un diagnóstico: “trastorno depresivo, con componentes fóbicos y sintomatología psicosomática”. Luego de tratar casi un año a María y conocerla en profundidad pensé que si los diagnósticos fueran menos técnicos, menos fríos y más humanos yo escribiría, si tuviera que ponerle un nombre que definiera su malestar: “tristeza, impotencia y miedo por descuidos y olvidos”.

De sus 29 años de actividad docente María ejerció en forma casi ininterrumpida su labor durante 28 años, sólo alguna coyuntura como una leve afección en su estado de salud o los días de licencia por la muerte de su cónyuge interrumpieron su actividad. Y ahora llevaba doce meses sin trabajar.

Su semblante se transforma, su voz se entrecorta, tartamudea nerviosa y comienza a temblar cuando en las sesiones le menciono la posibilidad de volver a la escuela.

Nos remontamos en la terapia hacia los orígenes de su historia laboral. María me cuenta de “su” escuelita y el adjetivo posesivo singular que entrecomillo habla de su sentimiento de pertenencia por ese espacio el cual, tras permanecer cuatro años cerrado, ella fue refundando. La escuelita, distante a seis leguas del pueblo, era el único centro educativo de un paraje compuesto por unas 70 familias. “Cuando llegué eran más, cerca de 90 familias”, me cuenta. A la inversa de lo que ocurría en el resto de las poblaciones, en esos parajes perdidos se venía produciendo en las últimas décadas un notorio decrecimiento demográfico.

María me explica: “La falta de oportunidades hace que la gente migre, sobre todo los jóvenes que se van a buscar trabajo y ya no vuelven y nadie de los que andan buscando un lugar para vivir mejor elige lugares como ese para radicarse”. María me cuenta su rutina diaria de años para llegar a su trabajo, levantándose a las 5:30 para tomar el único colectivo diario que atravesaba la meseta desde la cordillera al mar y esperar hasta las 18:00 hs. el único colectivo que, en recorrido inverso, la devolvía a su casa. Con el tiempo pudo comprarse una estanciera rural, la misma que seguía usando. “A veces se me rompía en el trayecto y era cuestión de esperar horas a que alguien pase para darme una mano o avisarle al mecánico del pueblo. Estos caminos de ripio rompen todo, muchas veces he dejado la estanciera en el camino y me he subido a lo primero que pasaba para llegar al trabajo, he viajado en camiones, en el móvil policial y hasta a caballo. De algún modo había que llegar, los chicos esperaban y el día que no llegaba, no había escuela”. Seis leguas, es decir apenas treinta kilómetros, en éstas geografías es como cruzar a nado la mar.

Durante el tiempo que atendí a María, su trabajo ocupó un lugar central en las sesiones. Su trabajo y todo lo que se anexó a él, porque en él María fue asumiendo un compromiso que se transformó en un estilo de vida, trascendiendo su profesión de maestra, impregnando y atravesando otras áreas de su vida, involucrando prácticamente a todo su ser. María enseñando y aprendiendo. María enseñando oraciones y verbos, sumas y restas, fábulas y cuentos. María aprendiendo de esos niños y de sus padres y abuelos, saberes y costumbres originarias y ancestrales. María recopilando de los ancianos leyendas y creencias mapuches y repitiéndoselas a esos niños para que no olviden sus raíces. María ayudando a la cocinera (el único personal de la escuela, además de ella) y junto a sus treinta alumnos sirviendo la gran mesa en la pausa para el almuerzo, porque en lugares como esos la escuela alimenta el espíritu y el cuerpo. María sentada en la gran ronda con los niños y las abuelas en el patio de tierra de la escuela, las mujeres les enseñan a hilar la lana de oveja con la que tejerán en el telar ponchos y mantas. María asistiendo un parto o ayudando a la machi que con sus medicinas y rezos, está curando el dolor agudo en el vientre de la madre de Nahuel, su alumno de segundo grado. María en su estanciera por los caminos de ripio, llevando a toda prisa al pueblo a Hilda y a su bebe que vuela de fiebre y se ahoga al respirar, María en el Hospital con esa madre y su bebe muerto entre sus brazos. María compartiendo junto a ese pueblo, única huinca (blanca) invitada a celebrar el nguillatún, la rogativa mapuche. María mirando a los hombres cansados en el bar de ese paraje perdido, hombres jóvenes conquistados por el alcohol, gastando sus pocos pesos para olvidar las penas que genera el olvido. María cada mañana saludando a sus alumnos: “mari mari” (buen día) e izando su corazón de bandera argentina junto a la Wiphala, con su voz de Aurora, con sus manos blancas de tiza, con su bondad y alegría, en esa mixtura de culturas intentando hacerse patria, intentando integrarse entre las paradójicas contradicciones de sus símbolos. María semilla, brotando y regalando generosamente sus frutos, enseñando y aprendiendo, abrazando y acogiendo a un puñado de niños y a su gente, todos igual de olvidados en las tierras del olvido…

Pasaban los meses, María seguía asistiendo a tratamiento psicológico una vez por semana. La Junta Médica seguía renovando los tiempos de su carpeta médica, los plazos se cumplían, se extinguían y estaban evaluando jubilarla. Entonces le pregunté a María cómo se sentía, cómo se veía. Redundó en metáforas para contestar a mi pregunta: “Un cansancio en el alma. Una margarita deshojada. La hojarasca del otoño”. Cuando hablábamos de estas cosas no me miraba a los ojos, su mirada se volvía distante, como focalizada en la lejanía, acaso de tanto mirar la amplia e infinita planicie de la meseta donde el cielo y la tierra se juntan y aquel es tan inmenso que parece devorar el horizonte. Pienso… ¿cuántas imágenes de dolor y desamparo habrán captado esas retinas y cuánto de ese dolor y desamparo impactaron en su alma? Y pienso también… ¿quién contuvo los coletazos de ese dolor que caló su ser? María, fresca vertiente calmando tanta sed, ¿quién calmaba la tuya? María, sol radiante, ¿quién cuidó el brillo de tu luz proveedora? María olvidándose de sí misma en su entrega generosa y plena. María olvidada por todos los que deberían de algún modo responsabilizarse de cuidar a los que cuidan.

Mientras escribo esta historia y pienso en las condiciones en que María desarrolló su trabajo, no puedo dejar de asociarlo con la violencia. Creo que hay una violencia simbólica y silenciosa cuando las instituciones y las organizaciones dejan a sus trabajadores a merced de la desidia y el olvido, máxime cuando estas instituciones u organizaciones son estatales pensando en que el Estado no es una empresa y debe velar por sus ciudadanos, incluyendo a sus trabajadores. Y entonces no dejo de preguntarme donde estaba el Estado mientras María se volvía cada vez más vulnerable. Así como la violencia psicológica deja secuelas menos perceptibles a simple vista que la violencia física pero sus efectos son más profundos y permanentes, así también se van produciendo secuelas profundas en las personas cuando las condiciones laborales son adversas. Cualquier ser se vuelve vulnerable si su trabajo incluye desamparo, falta de cuidados, de apoyo, de contención y la impotencia que produce la exposición permanente a situaciones extremas como el hambre, la miseria y el sufrimiento humano. Siento que el involucramiento personal, la buena predisposición y los propios recursos para afrontar tanta adversidad no alcanzan, no son suficientes sin apoyo, sin sostén adecuado. Van haciendo surcos en lo anímico, en lo emocional, en la psiquis, dejando heridas profundas hasta transformar a ese trabajador o a esa trabajadora en un ser vulnerable, tan vulnerable como se volvió María.

No pude culminar el tratamiento psicológico con ella. Poco antes de cumplirse el año de su inicio las autoridades sanitarias decidieron mi traslado a otro hospital de la provincia. Si bien era para mí un reconocimiento y una significativa mejora en mis condiciones laborales, me fui de ese pueblo con sentimientos encontrados, sintiendo que así como la escuela de María estuvo cuatro años sin maestra, el hospital quedaría sin psicólogo que cubriera mi puesto. Así funcionan las cosas cuando predomina el olvido. Supe que al tiempo María fue jubilada por invalidez, sin reconocimientos ni honores por su trabajo humanitario y comprometido de casi tres décadas.

Han pasado 25 años de esta historia y hoy la recuerdo y escribo para presentar en un concurso. Y el concurso es una excusa. No me moviliza un premio; escribo por placer, pasión y expresión. Escribo por compromiso ético. Y el concurso es también un instrumento a través del cual deseo que esta historia llegue a muchos. Quizás cada vez que sea leída, se vaya recuperando y multiplicando la memoria de mujeres trabajadoras como María y como la de tantos otros trabajadores anónimos que en su profunda entrega y compromiso se van afectando física, psíquica y socialmente sin el apoyo y cuidados necesarios. Quizás recuperando estas historias podamos ir desterrando un poco el olvido.-

*Trabajador en Atención Primaria de la Salud (Mendiolaza)

El Jurado expresó:

Excelente relato del transcurrir de una maestra rural en el sur de Argentina, narrado por una tercera persona (la psicóloga de la docente). Las vivencias laborales, las “violencias simbólicas” que afectan su salud al punto tal de permanecer un largo período con carpeta psiquiátrica, tratamiento psicológico y culminar su carrera docente con una jubilación por invalidez y ningún tipo de “reconocimiento” a sus 28 años de trabajo sostenido, de la preservación de la memoria de ciudadanos al otro lado del río Colorado. Este relato recupera el trabajo silencioso y comprometido de una mujer que hizo docencia popular; en su labor cotidiana se sintetiza la labor comprometida de tantas otras ocultas, olvidadas.

Tercer Premio del 9º Concurso “Sin Presiones”

Título: “EL GRITO”

3er premio Ibarra

Por María Cecilia Ibarra *

Un choro me tiene agarrada como una tenaza del brazo izquierdo, y otro me tira con fuerza de la cartera que tengo colgada del hombro derecho… yo no se la doy y al mismo tiempo empiezo a gritar algo asì como: “¡¡¡Nononononononononooooooo!!! ¡¡¡AAyy AAAAAaaaaaayyyyyy!!!… Son las dos y media de la tarde, nudo vial del hombre urbano, tránsito enloquecido propio de la hora y gente caminando… no puedo creer que esté pasando, pero sí.

Grito y pataleo desaforadamente. Los hombres saltan el cerco conmigo también, llevada en andas por ellos. Y allá vamos, juntitos los tres. El barranco tiene una pendiente casi imposible de empinada hasta el río. Estamos bajando y trastabillando, ninguno de los dos me suelta y lo agradezco internamente porque es lo que único que me está impidiendo rodar de cabeza, “nos” está impidiendo rodar de cabeza.

Me sorprende mi astucia para gritar, no es un grito pelado interminable, sino alaridos cortos: “¡¡¡Aaaaaaaah!!!… ¡¡¡Aaaaaaaah!!!… ¡¡¡Aaaaaaaah!!!”… que me permiten respirar entre medio y no perder el aliento.

Sigo gritando, y no solo porque tengo miedo de quebrarme una pierna. También porque estoy cansada. Cansada de trabajar tanto y que mi sueldo sea una mierda, y que estos boludos se crean que me van a sacar algo, porque estamos a quince del mes y ya no tengo un peso. En el bolso solo quedan unas monedas para criollos, mi uniforme de enfermera, las llaves de mi casa y un celular choto… es ridículo y estoy furiosa… “¡¡¡UAAAAAAAAAAAaaahhhhh!!!”

Uno de ellos, el de la derecha, me dice con inesperada tranquilidad, casi con dulzura: “Soltá la cartera… soltá la cartera, mamá”. Al fin, ya al pie del barranco me sueltan y salen corriendo, me quedo con la tira deshilachada en la mano y todavía intento perseguirlos. A los tres pasos me doy cuenta de que es inútil, ya me llevan una cuadra, entonces me pongo a insultarlos con todos los peores epítetos imaginables y termino con la remanida cantinela de los que trabajamos en salud: “¡¡¡Ya van a caer por el Hospitaaaaaal!!!”

Cuando me doy vuelta veo a Noemí a mi lado con las manos en las mejillas y los ojos desorbitados, parece el famoso cuadro de Munch ahora devenido en emoji: “No pude hacer nada…Ceci perdoname, Ceci, perdoname… Jamás había visto algo así”. Obvio que le creo. Hace pocos meses que vino a trabajar a Córdoba desde San José de la Dormida, donde estoy casi segura que siguen dejando las puertas sin seguro. Pero, además, es flaquita y frágil, a menos que sea cinturón negro de varias artes marciales y no me lo haya comentado, no sé qué podría haber hecho.

La abrazo y la calmo con la certeza de que acabo de perder a mi compañera de las vueltas del trabajo caminando. “Si estamos ahí no más, vos en General Paz, yo en Juniors y de paso hacemos ejercicio”. La había terminado de convencer con el último aumento de boleto urbano.

Desde arriba nos llaman y hacen señas. Unos comedidos pararon un patrullero. Un remisero paró por su cuenta, porque vio gente.

Noemí me ayuda a escalar y cuando alcanzamos el nivel de la ruta tomo aire y les cuento a los policías lo que pasó. Describo a los choros, eran dos, de veintitantos, de pulóver uno y campera el otro, creo. Los dos de pelo corto.

Me hacen hablar un rato y después resulta que no pueden hacer nada, igual tendré que ir al precinto correspondiente a hacer la denuncia. Noemí me presta el teléfono y llamo a mi casa, mi marido me dice que me tranquilice, que él se encarga de llamar por las tarjetas… “Y al cerrajero”, le recuerdo yo… “¡Uh! sí, claro”.

El remisero se ofrece a llevarme aunque sabe que no tengo un peso. Eso también le cuento a mi marido. Cuando llegamos, Andrés nos está esperando en la puerta y le paga. Yo me meto al baño a ducharme.

La barranca del nudo vial estaba llena de cardillos y amor seco. Tengo espinados hasta los calzones. La calza de felpa no me importa, está vieja y estirada, la tiro y listo. Con el buzo me entra la duda, lo compré hace poco y me queda cómodo. Lo dejo a un costado para ver si después con paciencia y una pinza de depilar puedo hacer algo.

Cuando me acabo de duchar y ponerme una camiseta blanca y un jogging, suena el timbre.

Andrés me llama, dice que me busca la policía. Los agentes me muestran en un celular una foto de dos adolescentes con cara de susto, uno alto y flaquito, medio colorado, otro más chiquito, y me preguntan si los reconozco.

Les digo que no, que los míos eran adultos. Pregunto por qué los detuvieron. Me dicen que pasaban en moto, que les encontraron un dinero que no supieron cómo justificar.

Pido de nuevo ver la foto. Los canas me alcanzan el celular esperanzados, quizá logren un arresto y figurar con sus jefes. Yo miro las caras y pienso en sus madres. En su preocupación cuando no lleguen esta noche. Porque seguro los demoran 48 horas, ni les importa que sean menores. Y en lo que puedan hacerles mientras tanto. Les devuelvo el celular y les repito que no, que nunca los había visto en mi vida, que nada que ver.

Se van, medio resentidos conmigo.

Yo me quedo sentada, revolviendo el té que Andrés me puso enfrente y pensando en cómo fue que llegamos a este punto, a enfrentarnos así, pobres contra pobres.

No puedo dejar de pensar en los chicos de la foto. En poco tiempo mis mellizos tendrán su edad.

Siento como una lasitud en todo el cuerpo y la garganta me arde ahora que bajó la adrenalina. Mañana me va a doler todo y alguien me va a aconsejar que llame a la ART. Y lo haré, al fin y al cabo fue a la salida del trabajo.

La próxima vez que me asalten no me resisto. Ya aprendí eso. Y lo otro… ni hablo con la policía.

Quisiera gritar otra vez pero ya no me quedan fuerzas para eso…Quizás más tarde cuando Andrés y los chicos estén dormidos me encierre en el baño a llorar un rato.

*Enfermera Hospital Público Ciudad de Córdoba

El Jurado expresó:

“Grito de bronca, de impotencia, de la violencia instalada en los cuerpos, de las solidaridades humanas de lo deshumanizante. Excelente relato que muestra un sinnúmero de sensaciones que pasan por nuestros cuerpos y cabezas, dando cuenta de lo que somos en esta descarnada sociedad. Su principal mérito es contar la historia de violencia urbana con tensión y simpleza. La violencia como contexto del sufrimiento que estalla en la última frase. Y la reacción primaria de no rebelarse, de “dejarse llevar” para moderar el sufrimiento. “

Más información en http://www.islyma.org.ar/

 

02ago 2018

En el marco de la Jornada Nacional de Lucha: “Un grito recorre la Argentina: #NoALosDespidosEnTelam, por la reincorporación de los 357 trabajadores y trabajadoras despedidos /as, se montó una radio abierta en la explanada del Cabildo histórico, frente a la Catedral. La actividad fue acompañada por los trabajadores de Télam.

Por Redacción 

Javier de Pascuale, secretario adjunto del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren) junto a otros miembros de la comisión directiva y al periodista despedido de la corresponsalía local, Claudio Orellano, llevaron adelante la emisión que comenzó a media mañana y culminó pasadas las 13.

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El 26 de junio, fueron cesanteadas 357 personas por orden del titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, el ingeniero Hernán Lombardi, con el argumento de que sobra personal. Tal aseveración no se corresponde con la realidad. En los últimos años la agencia creó otras áreas de producción como radios, audiovisual, archivo digital, sitio web y redes sociales. Pero además, incorporó unos 100 funcionarios jerárquicos con sueldos elevados. Orellano, el único despedido en Córdoba, explicó el conflicto desde el inicio y manifestó que se violaron todas las garantías constitucionales porque el trabajo es un derecho humano. Subrayó la política de achicamiento y la falta de cobertura en el lugar de los hechos promovida por el directorio. Por caso, recordó la falsa noticia que desinformó a la población sobre lo ocurrido durante el recital del Indio Solari en Olavarría. En aquella  oportunidad no hubo un enviado especial.

Dirigentes sindicales, sociales, legisladores, referentes de la cultura y del derecho, tomaron el micrófono y manifestaron un fuerte rechazo a los despidos ilegales y a las políticas del actual gobierno del presidente Macri. Entre ellos, Guido Dreizik  (secretario general de la CTA-A); Roberto Chiavazza (secretario de cultura de la Unión Obrera Gráfica), Nélson Martínez (Sindicato de Trabajadores de OSPLAD -CTA); Leandro Vallejos (Sindicato de ladrilleros-CGT); Trabajadorxs de la comunicación, reporteros gráficos y colectivos alternativos como FM Sur, el Multimedio Mordisquito y Sures Comunicación, entre otros.

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El dirigente de prensa Guido Dreizik manifestó que el accionar del gobierno no es casual. Dijo que se trata “de un plan sistemático” que no solo afecta a medios y periodistas sino a un amplio sector de la sociedad que sigue en la pobreza y remarcó el alto porcentaje de niños que sufren hambre.

Liliana Olivero (Diputada MC de la Izquierda Socialista) evocó las anteriores luchas que desde hace años enfrentan los trabajadores de prensa de distintos medios – Comercio y Justicia, La Mañana de Córdoba, LV2, Canal 8, entre otros- sometidos a despidos hormiga y precarización laboral por el desguace ejecutado por las patronales.

Liliana Olivero

En referencia al conflicto de Télam dijo que “este gobierno lleva adelante una política coherente porque pretende que no haya libertad de prensa, que no haya libertad de expresión, para que los trabajadores no puedan informar al pueblo”. Puso a disposición “la banca del partido, la militancia y el esfuerzo para acompañar la lucha porque en Télam No sobra nadie y así como dijimos que no queremos milicos en la calle tampoco queremos que la crisis la paguen los trabajadores”.

 

Por su parte, el diputado Ezequiel Peressini (IS) afirmó que el gobierno “quiere vaciar la Agencia como ya lo hizo con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti)”.

Eduardo Salas del Polo Obrero expresó su solidaridad con los trabajadores. Criticó “la política de despidos del gobierno” y afirmó que el estado no cumple con su rol y hace “el ajuste hacia abajo”.

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El músico Lucas Heredia subrayó la importancia de los medios públicos en la difusión de la cultura. Cerró el programa  Miguel Julio Rodríguez Villafañe, abogado constitucionalista,  especialista en derecho a la información y periodista, quien analizó que está en juego “la dignidad de los trabajadores, manoseada, donde los derechos conquistados aparecen como una rémora que impide el crecimiento del país” cuestión que  claramente “ viola derechos fundamentales”. Por otra parte, enfatizó que cada periodista tiene derecho a expresar sus ideas y defendió el derecho de información del pueblo. También criticó la falta de federalismo y de perspectiva regional. Y abogó por una reacción ciudadana que empuje al Congreso “el gran ágora” para que empiece a tomar medidas y pedir juicios políticos donde corresponda.

Télam es el único medio con alcance nacional real. De las 27 corresponsalías que funcionaban cerraron seis y pusieron en marcha el desguace de las restantes.  Durante la movida se realizó una volanteada y charlas informales con los vecinos y vecinas que se acercaron a recabar información sobre el conflicto. Y se recibieron numerosas adhesiones y apoyo a la lucha en defensa de la Agencia Nacional de Noticias.

Fotografia: Bárbara Arias (secretaria de prensa del Cispren)

26jul 2018

Cispren logoEl Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren) manifiesta su pesar por el fallecimiento de la compañera trabajadora de prensa, Mariana González, quien dejó de existir en la madrugada de hoy, tras padecer de un tumor cerebral diagnosticado dos años atrás.

Mariana era Licenciada en Comunicación Social, egresada de la UNC. Se desempeñó en muchos trabajos aunque, sin duda, será recordada como la vocera de prensa de la Empresa Provincial de Energía Eléctrica de Córdoba (EPEC). También participó de proyectos editoriales, radiales y gráficos.

Desde el Cispren nos solidarizamos con sus familiares y amigos en este duro momento.

Sus restos serán velados desde las 15, en la empresa Caruso, sita en calle 27 de abril 1027 de nuestra ciudad.

 

Córdoba, 26 de abril de 2018

Comisión Directiva Cispren

Fotografía El Diario de Carlos Paz

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09jul 2018

La fusión Cablevisión-Telecom dejó configurada la mayor concentración de medios de Latinoamérica. Mientras el monstruo crece, a su alrededor desaparecen medios privados y se desfinancian los públicos. Y la pluralidad de voces se vuelve utopía.

Por Carlos Saglul*

El blindaje mediático que protegió hasta ahora a la administración de Mauricio Macri no tiene antecedente por su magnitud. Las reciprocidades también han sido importantes. La fusión de Cablevisión y Telecom (con mayoría societaria del Grupo Clarín) constituyen una concentración sin parangón. A pesar de ello, fue recientemente autorizada por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, y con su decisión dio origen a la empresa más importante de la Argentina.

Mientras Clarín crece, a su alrededor no dejan de achicharrarse empresas de medios. América, Del Plata, El Mundo, Rivadavia son sólo algunas de las radios que han sido vaciadas, están al borde del cierre o serán rematadas. Decenas de diarios cerraron en el interior del país. Lo mismo sucedió con la agencia Diarios y Noticias (DYN), la más grande del sector privado. Clarín y La Nación se deshicieron de gran parte de su personal por medio de retiros voluntarios. Cerraron revistas como Veintitrés y publicaciones del Grupo Televisa. Quedan apenas dos grandes medios opositores: el Grupo Octubre, propietario de Página 12, y C5N, y sus titulares están con grave riesgo de ser detenidos por delitos fiscales o presos sospechados de defraudación al Estado en procesos ampliamente cuestionados.

Miles de despidos se fueron sumando ante una inacción sin límites del Ministerio de Trabajo, lo que posibilitó que en muchos casos periodistas con más de treinta años de trabajo lo perdieran sin indemnización. Primero se dijo que eran “ex medios K”, que desaparecían por falta de financiamiento. Pero el cierre de DYN y las purgas en Clarín y La Nación dejaron en claro que se trataba de mucho más: se estaba reconfigurando el mundo de los medios.

Le llegó el turno a los medios públicos. La TV Pública ya no trasmite informativos sábado y domingo. Las oficinas de Producción de Contenidos han desaparecido.

En Radio Nacional, fueron reducidos los espacios informativos, se hicieron menos boletines, se incorporaron micros sobre temas diversos dentro de los panoramas reduciendo así el espacio para las noticias. También se retacearon las horas extras y se llevó adelante un plan de jubilaciones anticipadas y retiros voluntarios. En el Congreso, la nueva mecánica establece que haya un periodista acreditado para las coberturas sólo hasta las 21, lo que lo obliga a irse casi siempre antes de la votación, independientemente de la trascendencia de la Ley que se esté tratando. En tanto, en Casa Rosada la periodista acreditada se jubiló y no fue reemplazada.

La orden es que, mientras se juegue el Mundial, los boletines posteriores a cada partido de dedican exclusivamente a él, nada de noticias. Así, jamás se informó sobre la marcha del personal de Télam al CCK, la represión en Chubut o a los estudiantes de la UBA.

Los primeros despidos se produjeron en Radio Nacional, unos 17. Los cesanteados son todos periodistas. DeporTV, Paka-Paka, Encuentro y TV Pública Argentina fueron diezmados. Ahora van por Télam y dejan en la calle a 357 trabajadores de prensa. Se temen nuevos despidos en todos los medios públicos, a los que les adjudicaron un Presupuesto degradado.

Cuando Télam fue creada -en 1945 por inspiración del entonces vice-presidente Juan Domingo Perón-, su intención era enfrentar al monopolio norteamericano del tráfico de información. Se establecieron así agencias en el interior del país y en el exterior. Las mismas que el PRO está destruyendo al despedir a todo su personal.

Y es que mientras Macri sueña con establecer “relaciones carnales” con los Estados Unidos, es mimado por los grupos monopólicos locales. Como es lógico, no parece interesado en garantizar la pluralidad de voces que deben garantiza los medios estatales.

A los comunicadores que ante escándalos de corrupción o episodios de represión blindan al Gobierno desde los medios hegemónicos, pretenden que se sumen otros, sobrevivientes y domesticados. “No quieren periodistas rebeldes frente al Poder, al servicio de la comunidad y no de los funcionarios del partido de turno”, señaló uno de los despedidos de Télam en conferencia de prensa.

Vienen épocas difíciles para el Gobierno donde deberá hambrear al pueblo. No alcanza con duplicar las fuerzas de la Gendarmería ni sacar a la calle al Ejército hasta ahora inhibido de actuar en la represión interna: Necesita una República sin periodistas.

Serán publicistas, que jamás se animarán a ser coherentes con su función de informar al pueblo como quería Rodolfo Walsh: “Sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.

*Secretario Adjunto del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA)

Imagen Cultura Durango
Fuente Agencia Acta

28jun 2018

El Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación (Cispren) junto a la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) convocan a trabajadores y trabajadoras de prensa, comisiones internas, organizaciones sociales, sindicales y políticas y a la ciudadanía en general, a participar de un abrazo solidario por la reincorporación de los 354 despedidos. Se realizará mañana, desde las 10:30, en Obispo Trejo 365.

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La asamblea vota el paro total de actividades

 

Los trabajadores y las trabajadoras se enteraron por declaraciones periodísticas realizadas por Hernán Lombardi que 354 fueron cesanteados. Algunos recibieron a través del correo una carta documento que en cuatro líneas les comunica que ya no pertenecen a la agencia pública de noticias y publicidad. Otros, recibieron un saludo de bienvenida a la “nueva” Agencia enviado por la oficina de Recursos In(Humanos ).

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa), junto a los trabajadores/as afectados, lleva adelante un paro total de actividades y permanecen pacíficamente en las dos sedes de Telam en Buenos Aires.

Cabe recordar que la Mesa Nacional de Prensa conformada por la mayoría de los sindicatos de prensa viene poniendo en acción un plan de lucha ante las cámaras patronales, exigiendo paritarias sin techos y en defensa de la fuente de trabajo en empresas públicas y privadas.

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26jun 2018

La Mesa Nacional de Trabajadores de Prensa conformada por  el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa), el Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (CisPren), la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FatPren) y la Federación de Trabajadores de la Cultura y la Comunicación (Fetraccom), manifiestan su rechazo al desguace de los medios públicos llevado adelante por  el ministro Hernan Lombardi y apoya todas las medidas que lxs trabajadorxs  de la Agencia de Noticias lleven adelante. Comunicado.

 

lOGOS mESAPRENSA“La Mesa Nacional de Trabajadores de Prensa expresa su solidaridad con las y los trabajadoras y trabajadores de Telam ante los despidos ejecutados por el gobierno de Mauricio Macri en la persona de su ministro Hernan Lombardi.

Los despidos no tienen ninguna justificación salvo cumplir con el plan de ajuste y desguace de los medios públicos que venimos denunciando. Si fuera cierto que alguno de los despedidos de Telam no cumplía con sus obligaciones el Estado tiene a su disposición todas las herramientas necesarias para hacer las correcciones que correspondan.

Ayer mismo, el presidente Macri afirmó que este es el gobierno que más cuidó el empleo en “décadas”. Justamente en el mismo momento en que despedía centenares de periodistas.

El ministro Lombardi, por su parte, no quiso ser menos en el cinismo y dijo que con el despido de centenares de de trabajadores y trabajadoras de prensa “gana el periodismo”.

Es todo lo contrario. Estamos viviendo un ataque contra el periodismo sin precedentes en democracia. Quieren dejarnos sin pluralismo informativo. Porque quieren que sólo circule la repetición del discurso oficialista.

Desde la Mesa Nacional de Prensa expresamos nuestro respaldo a todas las medidas que dispongan las y los trabajadoras y trabajadores de la agencia estatal de noticias”.

 

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21jun 2018

La medida será notificada al Ministerio de Trabajo. Asambleas en todos los medios de la provincia.

paro nacional“El Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba adhiere y convoca al PARO NACIONAL del próximo LUNES 25 DE JUNIO, en consonancia con lo dispuesto por nuestra CTA Autónoma. La medida será notificada al Ministerio de Trabajo. Asambleas en todos los medios de la provincia.

Llamamos a los compañeros y las compañeras de todos los medios de la provincia a construir un PARO NECESARIO para todo el movimiento obrero. El avance y la profundización de la crisis y el modelo económico neoliberal están destruyendo nuestras fuentes de trabajo, expulsándonos de la actividad, y exponiendo la obscena cifra de más de 3.000 puestos de trabajo destruidos en prensa en todo el país.

Los trabajadores y las trabajadoras unidas debemos rechazar enérgicamente los espurios acuerdos económicos con el FMI, advirtiendo que no son más que una garantía de ajuste, pobreza y exclusión para los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

Nos urge organizarnos para enfrentar las medidas criminales de un gobierno que promete arrebatarnos derechos consagrados.

Decimos NO A LA REFORMA PREVISIONAL y NO A LA REFORMA LABORAL.

Este lunes construiremos una medida de fuerza desde nuestras trincheras de trabajo, con asambleas permanentes en todos los medios de la provincia. También notificaremos debidamente al Ministerio de Trabajo nuestra adhesión a la medida nacional para resguardar a cada compañero y compañera que se pliegue”.

 

Córdoba, 21 de junio de 2018

Comisión Directiva

14jun 2018

Los periodistas “hacen a la esencia y contenido del bien cultural” y el estado y la sociedad deben preservarlos, analiza un especialista. En esta nota explica cómo las corporaciones “invisibilizaron la deuda externa ilegítima” y luego lograron que “el Estado considere a los medios de difusión como bienes culturales. No así a los trabajadores y medios opositores. Cierre de medios, retiros voluntarios y despidos son moneda corriente.

 Por Miguel Julio Rodríguez Villafañe

Miguelito RodriguezAutorEn los años 90´, políticas neoliberales propiciaron e incentivaron un fuerte endeudamiento empresario. Las empresas contrajeron grandes deudas en el exterior, pagaderas en dólares. Luego, con la ruptura de la paridad del peso con el dólar, en el año 2001, si bien muchas empresas lograron licuar las acreencias internas, se desvalorizaron sus activos y las deudas en dólares contraídas en el exterior crecieron y las dejaron al borde de la quiebra.

Esto evidenció, también, la fragilidad económica de las corporaciones dueñas de grandes medios de difusión en el país, como el grupo Clarín, respecto de sus acreedores externos que, después de la crisis económica, ellos tenían la posibilidad de quedarse como propietarios de dichas empresas de medios.

Estos grupos de diarios, tv, radio y cable, algunos de los cuales habían sido funcionales a volver invisible la problemática del endeudamiento externo ilegítimo, incluso que supieron alabar el mecanismo de la deuda odiosa, en carne propia, sintieron las consecuencias de esa política financiera y crediticia injusta. Entonces, presionaron, para que el Estado defienda a los medios de difusión como bienes culturales, a los fines de evitar caer en manos de los acreedores extranjeros.

nota Miguel

Así, por ley 25.563, en febrero de 2002, se declaró la emergencia productiva y crediticia originada en la situación de crisis por la que atravesaba el país y, en función de ello, se suspendió en la ley de quiebra, la figura del llamado “cram down”. Éste mecanismo posibilitaba que otras personas, (no la fallida) adquieran el capital social y por ello, quedarse con las empresas en quebranto.

Pero, una vez más, la presión del Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo que, en mayo de 2002, a los tres meses de suspendido el “cram down”, por Ley 25.589, se reinstituyó la figura en la ley de quiebra y en la nueva norma, no se contempló ninguna excepción para las entidades comunicacionales. Atento el peligro que se cernía nuevamente sobre las empresas periodísticas nacionales y la posibilidad que pudieran pasar a manos del capital extranjero, en el año 2003, se dictó la ley nacional 25.750.

La norma determinaba, en lo que aquí importa, que el Estado nacional preservará especialmente, entre otros bienes culturales, a los diarios, revistas, periódicos y empresas editoriales en general; a los servicios de radiodifusión y de cable; a las productoras de contenidos audiovisuales y digitales; a las proveedoras de acceso a Internet y a las empresas de difusión en vía pública. Asimismo, se ordenó que no puedan las empresas culturales ceder el control sobre los contenidos de su producción.

La realidad demostró que las intenciones de lo que se buscaba no se cumplieron en su esencia y para todos. Los bienes culturales formadores de la opinión pública no podían ser sometidos a “cram down” pero, en los hechos, se fue dando una mayor dependencia de capitales extranjeros en el manejo de los grandes medios de difusión, y éstos se concentraron cada vez más.

Cuanto más grave ello, si los acreedores que entraban de esta forma a participar en las decisiones eran, por lo general, entidades crediticias extranjeras, que también eran acreedoras de deuda externa ilegítima de Argentina, por ejemplo, entre ellos los bancos norteamericanos JP Morgan-Chase, Goldman Sachs y Citibank.

Así, llegamos en el año 2018, cuando queda evidenciado que Mauricio Macri privilegia la protección de los bienes culturales cuando le son afines y que llevan su discurso hegemónico y operan con la fuerte presencia de bancos, como los antes mencionados o sus asesores. Mientras tanto, el gobierno se ocupa de ir haciendo desaparecer a aquellos medios y periodistas que no avalan su política y criterios.

Además, el objetivo de la ley de protección de los bienes culturales era para preservar diversas expresiones de la realidad del país, con sentido nacional y federal. Sin embargo, a Radio Nacional se la está vaciando de contenidos locales, convirtiendo a las señales en meras repetidora de Radio Nacional central. También en dicho medio público se están cerrando frecuencias de FM y despidiendo periodistas, sin descartar que existe una alarma ante la posibilidad que se busque privatizar emisoras de Radio Nacional.

Por su parte, el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) ha decomisado equipos de radios comunitarias, alternativas y populares, que no pueden legalizarse integralmente, ya que el Estado no avanza en la distribución de frecuencias, cuando a dichos medios sin fines de lucro la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, vigente en la temática, les reserva el 33 por ciento del espectro.

Asimismo, hay hostigamientos y despidos en la agencia nacional de noticias (Telam) y en la Televisión Pública. Todo lo que deja en claro, que fundados en la necesidad de defender la cultura, sólo se ha garantizado especialmente, la preservación del capital y las ganancias de las grandes empresas comunicacionales. Y ahora, se desarman y dejan morir a los otros medios e incluso, el Estado quiere deshacerse de algunos de los que posee, y no para el bien de la democratización de la palabra.

A su vez, respecto de los llamados bienes culturales no se puede dejar de hacer presente que, en la conceptualización de ellos, hay que cuidar a los periodistas y las periodistas que le dan el verdadero contenido cultural, a la información y al ejercicio de la libertad de expresión.

Las grandes imprentas, las computadoras y demás objetos del inventario empresarial, no sirven para conformar un bien cultural, son sólo soportes. Pero, en aras de salvar el capital, como nunca, en los últimos tiempos, se han despedido u obligado a retiros voluntarios a gran cantidad de periodistas, no obstante ser ellos los que hacen a la esencia y contenido del bien cultural, que también hay que preservar por el Estado y la sociedad toda.

 *Abogado Constitucionalista y periodista de opinión

Nota publicada bajo licencia Creative Commons 

Fotografía ilustrativa Vaconfirma (portada) interior HDC.

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